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¿Qué fue primero: los pobres o la pobreza?

  • Escrito por Pablo Trejo Pérez
quimera

 La realidad nacional, en muchas ocasiones, puede ser explicada mediante la pregunta: qué fue primero, el huevo o la gallina. Hay que tener esto en cuenta a la hora de analizar los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) relativos al combate a la pobreza. Una rápida observación, nos dice que los esfuerzos para la reducción de la pobreza en México dejan un sabor agridulce: si bien es cierto que el porcentaje de población que se encontraba en situación de carestía el año pasado —el 43.6% de la población— fue el

más bajo de la última década: en 2014 era el 46.2% y en 2010, el 46,1%; el número de personas en situación de carestía —53.4 millones de personas— aumentó ligeramente respecto a dos años antes —55.3 millones— y permaneció en niveles superiores a los de antes de la crisis económica global de 2008, cuando llegó a bajar de los 50 millones. La pregunta obligada es: en México, ¿qué fue primero, los pobres o la pobreza? Veamos algunos datos para el análisis.

   Los datos del CONEVAL dan una buena noticia al sostener que la pobreza extrema se ha reducido al 7.6% de los mexicanos. Es la cifra más baja de la serie histórica mexicana, que empieza en 2010, pero sigue siendo extraordinariamente alta respecto al resto de países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). En términos absolutos, el número de personas en situación de pobreza extrema bajó de 13 a 9.4 millones en los seis últimos años.

   La mala noticia es que persiste lo que se conoce como pobreza moderada, que ha crecido cerca de dos millones de personas. El CONEVAL nos dice que se redujo la pobreza en México porque en 2016 el número de mexicanos clasificados en esta categoría fue de 53.4 millones de personas, menor a los 55.3 millones registrados en 2014, pero mayor que los 53.3 millones de 2012 y los 52.8 millones de 2010.

  El tema del ingreso es un gran pendiente. Pese al crecimiento de la renta familiar media, entre 2010 y 2016 aumentó el número de mexicanos que no puede acceder a la canasta básica. La desigualdad, además, permanece tanto entre individuos como entre el norte y el sur de México. En los Estados más meridionales del país —Chiapas, Guerrero y Oaxaca—, la pobreza extrema sigue afectando a más de uno de cada cinco personas.

   La explicación de que haya aumentado el número de pobres a la par que disminuía la tasa de pobreza está en el crecimiento demográfico, cuyo ritmo de aumento superó con creces a la tasa de disminución de la pobreza.

 El reto, entonces, en el diseño de las políticas públicas, es ganarle la carrera al aumento poblacional.