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Desorden y llanto

  • Escrito por Roberto Cienfuegos J.

Singladura 
¡Ufff! Es domingo y sólo topo con desorden y llanto. Una lectura informativa
rápida en un día predominantemente de solaz me alarma un tanto e invita a pensar en que a lo mejor es bueno todo el desorden que se percibe en el país de la Cuarta Transformación.
Tal vez y sí es positivo este desorden, este rompimiento del statu quo que nos hacía pensar a muchos mexicanos que en el país no pasaba nada, pero ahora cuando pasa, pácatelas, nos sorprende, nos incomoda, nos crea incertidumbre y hasta desconfianza.
Pero qué tal si este desorden que observamos nos conduce con esmerado acierto a una nueva etapa de desarrollo nacional, armonía, justicia, incluso por encima de la ley porque es más importante ser justo que acatar la ley, conforme la elección presidencial en esta disyuntiva. Es decir, que tal que de pronto, nos coloquemos ahora sí como país en el verdadero umbral del éxito nacional, que tanto se ha venido proclamando, al menos de manera más sistemática y como parte del discurso oficialista desde los tiempos del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, y disculpen por citar al innombrable en el peor de los momentos: justo cuando su némesis trata de enderezar al país y sacarlo del cochinero en el que nos solazamos todavía los mexicanos.
Vea si no. El presidente López Obrador convocó desde Nayarit a mandar al “carajo” la subsucultura del agandalle. Basta ya, dijo en un tono que lo hizo parecer un tanto enojado, encabritado, de la creencia de que el que no transa no avanza en este país.
De pasadita, así como sin querer queriendo y nomás por no dejar, advirtió que si el grupo Carso no termina la autopista Jala-Puerto Vallarta que ya lleva una década en construcción, pues se le retirará la concesión. Así nomás, para que aprendan de una vez por todas. Pues qué caray. 
De otro lado, el diputado Sergio Mayer, tan cuestionado, tan criticado por sus escasos méritos culturales, salió a defender a doña Elenita, si “La Poni” como la han llamado sus amigos, muy cuates, de los señalamientos de que su fundación homónima recibiría cinco millones de pesos este año del erario nacional, ese si tan trasquilado, tan escaso y del que deben salir todas las correas.
Mayer admitió que sí se propuso el destino de esos fondos para la fundación de la Poni, pero aclaró que hasta el momento no ha recibido un solo peso. La Fundación también negó que a sus arcas hayan entrado esos recursos, aun cuando admitió que está en franca bancarrota y que desde hace un mes adeuda salarios o ha procedido al uso de la tijera de parte de su personal ante la insolvencia económica que enfrenta.
A su vez, la jefa del gobierno de la ciudad de México, la doctora Claudia Sheinbaum, anunció que abrirá la bolsa del gobierno a su cargo para garantizar el pago de 330 pesos por niño en primaria y secundaria por el solo hecho de que estén inscritos. Una bolsa más que se abre para beneficio de millones de críos entre los seis y los 15 años. Así sea un monto reducido, me pregunto si eso alentará a los menores y sobre todo a los papás de los menores a mejorar el cuidado de sus vástagos y si éstos estarán más estimulados para estudiar, y/o si los niños talento que eran antes los únicos beneficiados perderán el ánimo de estudiar porque si al final de cuentas, a todos les tocará dinero regalado, pues qué incentivo tienen para mejorar o participar en una sana competencia.
Esos fondos, seguramente beneficiarán más a muchos papás, que a sus propios hijos. Cero estímulo para ser mejores. Pues tengo la idea de que ese fondo económico podría haberse usado de mejor manera y no con fines electorales inconfesables y como si el dinero fuera lo que sobra en las arcas del gobierno capitalino.
Para rematar estas líneas, lo que faltaba: Ana Bárbara y Paquita lloraron, supongo que de alegría, no sé si de nostalgia, ante unas 10 mil almas en el Auditorio Nacional la noche del sábado. Caray, las cosas que estamos pasando, pero que tal que sí, que todo resulte un éxito. A ver entonces qué hacemos los desconfiados, los recelosos. Ojalá erremos y tengamos el valor civil de ofrecer una disculpa. Ojalá.
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@RobertoCienfueg1