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Picotazo político 24 de junio de 2019

  • Escrito por Miguel Ángel López Farías

Picotazo político 
De este sábado en ocho, el 29, se llevará a cabo la marcha del orgullo lésbico
gay…ya sé, falta una semana pero para adelantarme y tener una variante informativa distinta haré mención sobre esta manifestación llamada “orgullo 41” ser es resistir… 41 marcha del orgullo LGBTTTI.. que no sé qué tanto signifique…LGBTTTI…
 
Se van a reunir ese sábado a las diez de la mañana en el ángel de la independencia, hoy por hoy, criticar a este tipo de movimientos implica patinar sobre lo políticamente incorrecto… para muchos, ser anti gay, o contrario es de mal gusto.
 
Pues soy de mal gusto, y aclarando que aquellos que gustan de los besos entre machos y sus variantes, tengo la fortuna de poseer un par de amistades que siendo hombres o mujeres forman parejas con los de su mismo sexo, está bien…los respeto y siempre tendrán mi respaldo y amistad, pero en donde no concuerdo es en la burda manera de manifestar lo que ellos llaman orgullo gay, y que se ve reflejado en un carnaval de sexo en plena vía publica, en donde lo más fresa es mostrar las pompas o sus partes sin ningún tipo de pudor…el que conmemoren un movimiento que ha conseguido salir del oscurantismo y de la persecución no tiene por qué convertirse en una loca carrera por ver quien nalguea más fuerte al otro…
Al escuchar la definición de “orgullo” entiendo como el sentido de pertenencia o satisfacción que genera el ser parte de un grupo o acción que satisface el esfuerzo empeñado para alcanzar algún tipo de objetivo…
Es la meta de algo que se buscó y que se ha logrado bajo dosis de esfuerzo, diría que es hasta para presumir…posee valores, tiene espíritu y nobleza…contrario a la exhibición de inmoralidades públicas como el hecho de que dos sujetos, pretextando la marcha, sostenga sexo oral en paseo de la reforma, ya no digo que se besen, los amantes van más allá…y perdóneme Ud., en mi estructura mental no alcanzo a comprender ni a explicarle a mi hija de 11 años eso que se ve en la calle…y mire que ya me ocurrió, y no en la famosa manifestación de arcoíris, sino en el metro, en donde los jóvenes decidieron olímpicamente devorarse en plena hora pico, argumentando que se les antojo y por que pueden, y aguas los mire uno feo porque en ese momento se nos acusa de ser intolerantes y homofóbicos…
 
Insisto: a muchos , dentro y fuera de los círculos políticos o mediáticos, en público o en privado les cuesta decir lo que piensan sobre esto, criticar a estos grupos ya no es bien visto, se corre el riesgo de ser lapidado por los ultra defensores de la diversidad y la tolerancia, y claro que se tienen que defender el derecho a que los demás hagan con su cuerpo y sexualidad lo que les venga en gana, sean disfraces de amor o de mera calentura, pero la distancia entre una relación sana entre dos seres humanos y las patéticas muestras de afecto con fuertes dosis de sexo es mucha, dirían en mi tierra ” se vale ser puerco, pero no trompudo” y perdón, perdón, perdón…
No acepto ni aceptare que en nombre de la modernidad y del espíritu de la tolerancia tenga que recetarme la cada vez más impositiva condición de ser un testigo mudo de lo que bajo mi personal opinión es un exceso, no hablo de las preferencias, esas, lo reitero, son potestad de seres adultos, hablo de la manera en cómo se convierte un desfile en una orgia solo contenida por otros marchantes que de manera mucho muy respetuosa acuden a ella, pero no para desnudarse y agitar sus pasiones sino por el hecho de sentirse parte de esa comunidad, porque también se debe reconocer, entre la comunidad lésbica existen seres sumamente talentosos, integrantes de un México sensible y consciente, productivo y participativo, pero el ala radical y caricaturesca de su movimiento se encarga de ridiculizar a los que de por si son tachados de raros o desviados…que bien que quien tenga algo que decir o manifestar lo haga, pero se debe recordar que no todos opinamos lo mismo, ni simpatizamos con actos bajísimos e inexplicables para el resto de la sociedad y mucho menos nuestros niños…
Está bien que sean gays o lesbis, pero no se pongan locas.