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¿AMLO a la baja?

  • Escrito por Vladimir Galeana Solórzano

Sin punto y coma

 
Los primeros 6 meses de gobierno del tabasqueño se han caracterizado por
lanzar culpas al pasado
 
Si algo podemos decir de Andrés Manuel López Obrador es que es uno de los personajes con mayor peso social que ha tenido este país en los últimos 40 años. Su liderazgo es indiscutible, y el peso de sus decisiones impacta en todos los rincones del país. Habrá que reconocer que después de que se fueron hombres de la talla de Jesus Reyes Heroles, Enrique Olivares Santana, el Partido Revolucionario Institucionalcomenzó a languidecer, al igual que el panismo después de los sonados triunfos de Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa.
 
 
El Fenómeno de popularidad en que se convirtió Enrique Peña Nieto, desde que detentaba la Gubernatura del Estado de México, le alcanzó para llegar a la Presidencia De la República, y muchos elogiamos el llamado ‘Pacto Por México‘ como una fórmula para incluir a las oposiciones en el diseño del destino futuro del país. El éxito estaba a la vuelta de la esquina, pero lo echaron a perder sus operadores políticos, y lo que pudo otorgarle el carácter de “estadista” se quedó en un remedo de operador político de segunda categoría.
 
 
Enrique Peña Nieto comenzó a perder popularidad a causa de haber dejado la toma decisiones en uno de sus principales colaboradores, y al cabo del tiempo se convirtió en un electo decorativo que nunca volvió a tener la confianza plena de los electores que lo llevaron al poder. Poco a poco Andrés Manuel López Obrador se fue convirtiendo en el depositario de esa nueva esperanza distinta de los fracasos obtenidos por tricolores y blanquiazules, pero sobre todo, de los excesos protagonizados por los principales miembros del gabinete del mexiquense.
 
Andrés a Manuel López Obrador contó desde el inicio de las campaña con una evidente superioridad sobre panistas y tricolores, y aunque estos últimos llevaban como candidato a uno de los economistas más reconocidos y político eficiente por donde se le quiera ver, fue apabullado por el hastío de los mexicanos quienes decidieron otorgarle un voto de confianza a quien pululó por todos los rincones sembrando odio contra sus adversarios y ofreciendo una nueva esperanza de mejores condiciones de vida.
Los primeros 6 meses de gobierno del tabasqueño se han caracterizado por lanzar culpas al pasado, intentar reordenar el ejercicio del gasto público, y mantener el discurso de la deshonestidad de panistas y tricolores, y la honestidad que lo distingue de los demás. Claro está que el Presidente de la República aprovecha cualquier resquicio para marcar la diferencia con sus antecesores, a quienes culpa de todos los males y hasta de los fracasos del presente.
El problema es que las cosas no le están saliendo bien, o quizá esté pagando el noviciado, pero quienes salimos perdiendo sin lugar a dudas somos los ciudadanos. Aunque no lo quiera aceptar su popularidad se muestra ya por debajo del 50% de acuerdo con la encuesta realizada por ‘México Elige’ que fue difundida ayer. 31.7% de los encuestados identifica a la inseguridad como el principal problema, 49% cree que el principal desafío de los mexicanos es la economía, pero el 50.6% dijo querer que el Presidente renuncie y 46.2% dijo que el mandatario debe quedarse en el poder. Las cosas no le pintan tan bien al presidente como las comunica todos los días.
 
 
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