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UNA TRAGEDIA DOS

  • Escrito por CARLOS RAMOS PADILLA

SE COMENTA SOLO CON... 
Anoto que mi colaboración de ayer despertó más que polémica mucho interés
y recibí, gracias, importante cantidad de comentarios la mayoría descalificando la actitud y comportamiento de autoridades y empleados que laboran en los trabajos fúnebres, en este caso en Cuatitlán/México. Debo decir sin embargo que me inquietó el comentario por escrito de un par de lectores por su evidente y profunda necesidad de confrontación (vaya hasta involucran a Peña Nieto y la Reforma Educativa). Omito sus nombres porque no merecen mención pero sí reflexión. En su texto me acusan de “mentiroso” (coinciden en los calificativos) y me indican que “eso corresponde al ámbito local y que siempre ha estado así”. Esto me da pauta aún más de entender la gravedad del asunto. 
Y debo decir que las Entidades Federativas han resentido como nunca antes no sólo el recorte de presupuesto, sino la cancelación de proyectos y la desaparición de instituciones además del despido de miles de trabajadores bajo instrucciones del ámbito federal. Y no se trata de insultarme porque esas degradantes condiciones “siempre han estado así”, sino que esto no debería de ocurrir y exigir todos que no se repita. Mire, reflexionando en voz alta: podemos entonces comprender, entre otras cosas, por qué hay tantos desaparecidos en el país. Si los recintos oficiales expulsan los cadáveres ya en estado de descomposición antes de que alguien los reclame porque no sirven los refrigeradores, debo suponer que en la fosa clandestina hay cientos de seres humanos, arrojados como despojo, que no tuvieron la oportunidad de permanecer ni 48 horas en una camilla para ser identificados debido a que les estorban y roban espacio. Es ofensivo para los cuerpos y dantesco para los deudos observar cómo en un periodo no mayor a 10 horas los cuerpos se hinchan, se deforman e inician una lastimosa descomposición por ausencia de presupuesto y como ayer escribí, de decoro por los empleados que mal atienden a los muertos que a los vivos. Y no se trata de partidos, ni de ideologías. Esos mismos empleados llevan años ahí y han pasado por varias administraciones y funcionarios. Pero la situación no mejora aún cambiando de gobiernos. Si algunos lectores confirman que “SIEMPRE han estado así” pues las cosas no han merecido atención y sí han empeorado. Como sociedad merecemos más respuestas y más respeto. Nuestros impuestos deben servir para consolidarnos y para elevar nuestra calidad y dignidad de vida. Lamento que junto a esta situación insultante en la morgue existan personas que lejos de proponer o analizar se dediquen al insulto, la descalificación y la agresión. Quizá ellos serían dignos empleados de esos pasillos, en la morgue, para acreditar su comportamiento y demostrar que con su amargura y resentimiento social así quedan, retratados como son...