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Un campamento por más mujeres en la ciencia

  • Escrito por Dalia Patiño González

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“Está mal decir que a veces se gana o se pierde, lo correcto es 'a veces se gana y a veces se aprende', eso es algo que se me quedó muy presente”, asegura

Nancy Cuachoca Texca, una chica que al igual que 30 jóvenes más de entre 13 y 17 años participaron en el Campamento por más Mujeres en la Ciencia, celebrado en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) del 15 al 21 de julio y coordinado por Janina Nava Ariza.

El objetivo del campamento fue empoderarlas y despertar en ellas vocaciones científicas a través de diferentes actividades, destacando el acercamiento con mujeres que viven de forma exitosa su profesión. Con estas experiencias el programa busca también que las jóvenes regresen a sus lugares de origen para ser portavoces de estos mensajes con otras niñas a fin de promover con mayor efecto el interés por la ciencia.

La iniciativa de realizar el Campamento por más Mujeres en la Ciencia es parte del proyecto Por más niñas y mujeres en la ciencia y en la tecnología, el cual nace de la experiencia adquirida por el INAOE en los Campamentos Mariposa, celebrados desde 2012 en beneficio de jovencitas de zonas vulnerables de Puebla y Tlaxcala, explica en entrevista Juana Medina Márquez, del área de Comunicación y Divulgación del INAOE. 

Divulgación y comunicación del INAOE

Por más mujeres en la ciencia y la tecnología, añadió la doctora Juana Medina, se conforma de tres acciones específicas: un campamento de empoderamiento científico para jóvenes, la jornada Ciencia en Zapatillas que organiza el capítulo de divulgación Women in Optics del INAOE y jornadas para profesores de los niveles preescolar, primaria y secundaria.

“Participamos en la convocatoria de Comunicación Pública de la Ciencia del Conacyt y en abril de este año nos enteramos de que fuimos acreedores al apoyo, es por eso que se pudo concretar este proyecto con el que esperamos atender alrededor de 100 jovencitas de diferentes estados del país, tanto en el campamento como en la jornada de Ciencia en Zapatillas”.

El campamento, recordó, recibió 350 solicitudes de niñas y adolescentes de secundaria y preparatoria de diferentes estados y al final fueron seleccionadas 30 jóvenes que de forma gratuita permanecieron las 24 horas del día en el INAOE recibiendo talleres, conferencias, charlas de autoestima y liderazgo, entre otras actividades lúdicas enfocadas en la ciencia.

La jornada de Ciencia en Zapatillas está dirigida solo para jóvenes de preparatoria de toda la república, el objetivo es brindarles un abanico de oportunidades para que vean que pueden optar por una ingeniería, física, matemáticas o cualquier carrera científica, refirió la doctora Juana Medina.

“En un solo día, el 10 de agosto, atenderemos a más de 80 jóvenes. Empezaremos a las 9 de la mañana y terminaremos a las 18 horas. El programa consta de cuatro conferencias y dos talleres, uno enfocado en la robótica y el otro en el área de bioquímica, y también tendremos el apoyo de una psicóloga que hablará de los aspectos que influyen en una mujer para que dude al elegir una carrera científica”.

En cuanto a la última etapa, se trata de una jornada para profesores de nivel preescolar hasta secundaria. La convocatoria se emite en agosto con el fin de que los maestros se conviertan en aliados de esta labor e impulsen las vocaciones en sus alumnas, especialmente en la ciencia, la tecnología y la innovación.

La experiencia de Nancy

Es el primer día del campamento y Nancy Cuachoca, una joven de cuerpo menudo, vestida con un pantalón de mezclilla y una playera morada, se mezcla con el resto de sus compañeras; a ella, al igual que el resto, se les nota entusiasmadas y a la expectativa de lo que van a vivir en esa semana. Todas han sido elegidas en buena medida por sus promedios y la exposición de motivos que hicieron en un breve ensayo, como parte de los requisitos de la convocatoria.

Nancy Cuachoca es poblana y vive en el municipio de San Gregorio Atzompa, donde todas las mañanas se levanta temprano, al igual que el resto de la familia. Ella, junto con sus hermanos, se prepara para ir a la escuela mientras sus padres van a trabajar en la venta de tamales, actividad que les ha permitido salir adelante.

“Mis papás no pudieron terminar sus estudios, llegaron hasta la primaria. Ellos venden tamales. Nosotros los hacemos en la tarde y ellos los van a vender en las mañanas, mientras mis hermanos y yo vamos a la escuela. Todos ayudamos en las tardes para que mis padres en la mañana vayan a vender, así es siempre”.

Nancy cursó su educación media superior en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), plantel Chipilo, donde uno de sus profesores la motivó para que concursara hace un año en el programa Mujeres en STEM, Futuras líderes, una estrategia de mentoría en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) por parte de la U.S. Mexico Foundation.

“A mí me interesan mucho las matemáticas, siempre he sido buena para eso. Al principio estaba equivocada porque pensé que mi área era económico administrativa, pero después me di cuenta que lo que me gustaba más era una ingeniería. La verdad me ayudaron para que tuviera claro lo que quiero ser”.

Este verano, Nancy realizó el examen para ingresar a la carrera de ingeniería en geofísica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y después de meses de preparación el resultado fue positivo. Su sonrisa se dibuja de inmediato al contar que será la primera ingeniera en su familia y también la primera que estudie en la BUAP.

“A mí me gusta mucho la sismología y en México creo que es muy pertinente. Me gustaría poder desarrollarme en ese campo. Ahora mis papás están muy orgullosos, al principio tenían miedo de que no pudiera, pensaron que sería muy difícil para mí. Tengo tres hermanos hombres y yo soy su única hija, entonces la verdad les sorprendió, pero ahora se sienten como 'papás pavorreales', voy a ser la primera ingeniera en mi familia. Mi hermano más grande estudió criminalística y el segundo estudia la licenciatura en educación física en el Benemérito Instituto Normal del Estado (BINE)”.

Contenta por regresar al INAOE, Nancy recuerda bien que ya había estado en este centro después de pertenecer a Mujeres en STEM, una experiencia que, asegura, cambió su vida y orientó sus metas. Nancy también se ha dado a la tarea de asistir a las escuelas y bachilleratos cercanos en su municipio para invitar a las niñas y jóvenes para que participen en futuras convocatorias.

“Cuando estuve en el programa de Mujeres en STEM, Futuras líderes, vinimos a una sesión al INAOE, desde entonces me dieron muchas ganas de regresar y por eso cuando supe de la convocatoria para este campamento no dudé y me inscribí. Espero convencer a otras jóvenes para que también se inscriban más adelante y así sepan que si quieren, pueden estudiar lo que deseen y no acepten que nadie les diga que es difícil y que no podrán”.

INAOE y U.S. Mexico Foundation, aliados en la causa

Rebeca Vargas, presidenta y directora ejecutiva de la U.S. Mexico Foundation, celebró la colaboración entre su fundación y el INAOE, afirmando que estos programas son necesarios porque responden a la urgencia de involucrar a más mujeres en el área de ciencia y tecnología desde una edad temprana, ya que en el periodo de los 12 a los 15 años, muchas jóvenes desertan por percibir estas áreas como exclusivas para hombres.

“La colaboración entre el INAOE y la U.S. Mexico Foundation se ha dado desde 2015, ya que muchas mujeres científicas del INAOE son mentoras en nuestro programa Mujeres en STEM, Futuras líderes. Creo que las estrategias que nos han funcionado están integradas en este campamento y esa es otra forma de colaborar. Por ejemplo, aprendimos que se requiere de apoyo psicológico y emocional para las jóvenes debido a las situaciones que viven dentro de sus familias, eso lo retoma el INAOE, por eso el apoyo en términos de recursos y experiencias existe en ambos programas”.

Mujeres en STEM tiene una duración de un año escolar en el que se da acompañamiento a jóvenes y niñas para que se integren a programas relacionados con ciencia y tecnología. Al finalizar su tercer ciclo de trabajo, el programa atendió a más de 300 jóvenes con resultados exitosos ya que 100 por ciento de sus estudiantes ingresa a la universidad, de las cuales 98 por ciento elige carreras como matemáticas, física e ingenierías.

Entre los casos de éxito, Rebeca Vargas recordó cómo jóvenes de escasos recursos que han participado con su programa han ganado premios nacionales en robótica y en otros casos han obtenido becas por parte de universidades como el Tecnológico de Monterrey o la Universidad de las Américas.

“El programa inició en 2015 y afortunadamente nuestros objetivos se logran, en gran medida, con una tasa de deserción de solo cinco por ciento. Incluso en estos tres años tuvimos dos casos de adolescentes que resultaron embarazadas durante el programa; sin embargo, se hizo lo posible para que no se dieran de baja, y ambos casos se graduaron, además de que les dimos acompañamiento para que a pesar de ser madres no abandonaran sus sueños de continuar estudiando”, concluyó.