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Conservación de los arrecifes de Occidente

  • Escrito por Pablo Miranda Ramírez
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Guadalajara, Jalisco. 4 de octubre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Los arrecifes de coral son estructuras que combinan belleza, funcionalidad y equilibrio;
pero además de ser punto de encuentro para miles de organismos marinos, su comportamiento y estado de salud son fuente de estudio para su conservación en las costas de Jalisco.
 
En Puerto Vallarta, desde el Centro de Investigaciones Costeras del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), científicos investigan la ecología de los arrecifes coralinos de la zona, eso a través de líneas de estudio que contemplan el monitoreo ambiental y climático de esas estructuras marinas, así como su conservación.
El doctor Amílcar Cupul Magaña, del Centro de Investigaciones Costeras, explica que desde esa institución se abordan tres áreas de investigación en torno a la ecología de los arrecifes. La primera de ellas se centra en el monitoreo ambiental marino en los parques nacionales Islas Marietas e Isla Isabel, localizados en las costas de Jalisco y Nayarit.
 
En el segundo eje de trabajo monitorean y evalúan el efecto del cambio climático en las comunidades coralinas del Pacífico Central Mexicano; mientras que en la última línea se trabaja con la restauración de arrecifes coralinos del Parque Nacional Islas Marietas.
Esfuerzos desde hace 20 años
El programa de monitoreo ambiental marino es una iniciativa que surgió desde hace casi 20 años, relata el doctor Cupul Magaña. El objetivo es realizar la observación de los arrecifes de los parques nacionales y así obtener información que sirva de base para evaluar y proponer acciones de conservación y tratamiento en la zona.
El monitoreo que se realizó en el Parque Nacional Islas Marietas resaltó el deterioro de los arrecifes coralinos debido a las actividades turísticas, por lo que estas observaciones fueron útiles para que en 2016 las autoridades ambientales consideraran restringir el acceso a zonas como la famosa Playa del Amor, e implementar medidas de restauración de corales.
El investigador resalta que las estrategias de restauración de corales han sido positivas, pues los trabajos iniciaron con 13 por ciento de cobertura coralina total en la zona, pero con la implementación de las medidas de restauración y concientización a prestadores de servicios turísticos, la cifra ya aumentó entre cuatro y cinco por ciento.
“Tratamos de recuperar la base fundamental, que es la estructura coralina, y, a su vez, eso incrementará la biodiversidad con la llegada de peces, crustáceos, esponjas, que aprovecharán la nueva estructura para colonizarla y así aumentar la diversidad”.
La información de este primer proyecto también sirvió como base para la segunda de las líneas de investigación, que es la que se enfoca en las variaciones provocadas por el cambio climático y las consecuencias en los organismos que se relacionan con ellos.
 
“En el segundo proyecto se evalúa el efecto de las anomalías térmicas positivas y negativas debido a eventos como El Niño o La Niña y el cambio climático global sobre las comunidades coralinas y especies asociadas, como peces arrecifales o invertebrados como los equinodermos en las costas del Pacífico Central Mexicano”.
Conservación y restauración marina
El más reciente eje de trabajo es la restauración de arrecifes, donde se enfocan en fortalecer las acciones de recuperación de los arrecifes coralinos del Parque Nacional Islas Marietas; el investigador recuerda que esa estrategia ya se aplicó en años pasados, como cuando el fenómeno El Niño afectó los cobertura de coral en la zona.
Ese episodio sirvió como experiencia para observar los daños y procedimientos de restauración del coral, añade el investigador. “Nos interesaba mucho entender cómo respondía el sistema arrecifal a las variaciones en la temperatura del agua, tanto positivas como negativas”.
Los estudios realizados también fueron útiles para que en 2005 las Islas Marietas obtuvieran el decreto de Parque Nacional, asegura Cupul Magaña, y señala que esta zona se encuentra en constante observación para conocer cambios que pudieran existir en su pH o cómo otros factores pueden afectar las comunidades coralinas.
“Toda esta región es un laboratorio natural que nos motiva a trabajar más. Ahora estamos incursionando un poco más en la parte molecular para entender de qué manera están siendo afectados a esos niveles por el cambio climático”.