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Inicia el año con espiral inflacionaria por gasolinazos

  • Escrito por Lino Calderón
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Horas antes de terminar el 2016, en la Secretaría de hacienda se seguí debatiendo si eran satisfactorias las medidas sobre el aumento de los combustibles en el país. Sin embargo las cazudas cabezas que dirigen la dependencia junto con el gabinete ampliado de la Presidencia de la república decidieron que el gasolinazo va uno

se echarían atrás confiados que mantendrán el “carro completo” en las próximas elecciones de 2017 y las federales de 2018.  Ayer mismos las declaraciones de intelectuales y académicos deploraron la medida gubernamental y se generalizan las protestas espontáneas de los ciudadanos contra el aumento unilateral y desproporcionado que se hizo de las gasolinas lo que generar en el corto plazo de un trimestre en el futuro una espiral inflacionaria que ya genera malestar en todas las capas de la sociedad mexicana. Desde los más pobres hasta los medianos empresarios ya que la rentabilidad de la economía mexicana se concentrará aún más en las grandes trasnacionales y firmas extranjeras en el país. Siendo entre los ganones las empresas importadoras y especuladoras de gasolinas.

Ante tal situación el Consejo Coordinado Empresarial señala que es necesario establecer una política de estímulos fiscales de efecto inmediato para las nuevas inversiones. El sector privado del país propuso implementar un programa que se adapte a las actuales condiciones económicas internas y externas del país, mismas que se “han modificado sustancialmente el contexto en el que fueron elaboradas las principales variables de la política económica para 2017”.

Las condiciones económicas del mercado de hidrocarburos, de tasas de interés, de los principales commodities, del movimiento de capitales, así como de las reglas internacionales del comercio y los equilibrios geopolíticos por el cambio en la presidencia de los Estados Unidos, modificaron las condiciones aprobadas por el Congreso de la Unión para este año. Si bien la política tarifaria de las gasolinas y el diésel responde a una realidad internacional y a la situación en el mercado energético, ello generaría una presión adicional sobre la economía interna del país.

Es urgente en materia fiscal, de gasto e ingresos,  garantizar un creciente superávit primario; establecer como meta una reducción de la deuda del Gobierno Federal para mantenerla en niveles menores a 40 por ciento del PIB.

Además, definir un mecanismo para que los ingresos adicionales a los aprobados por el legislativo no se traduzcan en más gasto, sino que se destinen a la reducción del déficit, racionalizar el ejercicio del gasto y establecer una meta de reducción real respecto al gasto autorizado para 2017.

También para dar prioridad al presupuesto autorizado, y sin incrementar los egresos ni el déficit, canalizar mayores recursos al gasto público en infraestructura, así como reducir el gasto en consumo corriente del gobierno.

Asimismo, a revisar las opciones fiscales para contrarrestar las modificaciones impositivas que pudieran tener lugar en Estados Unidos, en caso de una mayor caída en el PIB.

Estas son tan solo algunas medidas que pudieran palear el negro panorama que se ha impuesto al país. Ya hablaremos de otras medidas. 

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