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¿NO QUE MUY FÁCIL?

  • Escrito por Carlos Ramos Padilla

Se comenta sólo con…
En alguna ocasión mi jefe me dijo “echar bronca es muy fácil, sostenerla es lo difícil” y tiene mucha razón. Para los políticos aventar culpas e

irregularidades, lo mismo que ineficiencias, a otros es común. Nadie hace nada mejor que uno, hasta que llega otro y demuestra que es falso. Las campañas electorales ganaron más en ataques que en proyectos. Y ahora los que se llevaron los votos están obligados a cumplir aunque repitan una y otra vez “ no les voy a fallar”. Tenemos dos ejemplos que hasta el momento están hiriendo al nuevo gobierno federal. Uno, la venta del avión presidencial y una flotilla de aparatos voladores. Nada se ha concretado. Al TP1 lo mandaron a California para encontrar comprador. Y nos gustaría saber cuànto se está pagando por dejar estacionado este aparato mientras sale 7n millonetas con fajos de dólares para ofertar. No vaya a suceder que nos salga más cara la renta del hangar que la venta del avión. Y nada han dicho al respecto. La otra, los bonos para dar fin al aeropuerto de Texcoco. Si los operadores creyeron que iban a engañar tan fácil como aquí lo hicieron con los electores, a la poderosa mafia del dinero en Estados Unidos, se vieron más que inocentes y cándidos, francamente ignorantes y temerarios. La solución que proponen para cancelar a Texcoco y para construir Santa Lucía es hasta ahora ridícula. El primer impacto de este escándalo es haber elevado la categoría a un aeropuerto como el de Cancún que se está colocando como uno de los más importantes en America Latina. Hoy el gobierno federal tiene que demostrar que está haciendo bien las cosas y que los resultados serán óptimos para el pais. No vaya a ocurrir como llenar de masas a Los Pinos para demostrar el que pueblo sabio es inculto y ofensivo. De que nos rige como nación que amargados rayen las esculturas de los expresidentes? Que los niños lejos de recibir una instrucción histórica se trepen a los cañones como si fuesen columpios. Que la gente se robara las nochebuenas que adornaban la casa presidencial y que confundirán al recinto con salón de fiestas de quinceañeras? Eso engrandece a la nación? Queremos muchos que se respeten a las instituciones y se cuide nuestro patrimonio. No queremos que la casa presidencial se convierta en burda cantina, ni ver a nuestro presidente viajar en microbús y a su gabinete pidiendo aventón para llegar a los compromisos internacionales de la nación. Debemos buscar categoría, clase, distinción, dignidad. He dicho que mimetizarnos con la pobreza no nos da orgullo. Pero bueno, ya echaron bronca, pues ahora a sostenerla.