Monterrey, México ::: 27 de marzo de 2026 ::: La selección boliviana logró una remontada sufrida de
2-1 ante Surinam en su primer encuentro rumbo al Mundial 2026. Ante más de 33 mil aficionados en el Gigante de Acero, el equipo sudamericano rompió una racha negativa e ilusionó a su afición.
La tensión se vivió desde el arranque y como una pelea callejera, los equipos estaban a la espera de ver quién soltaba el primer golpe. Los dirigidos por Henk ten Cate encontraron en Joël Piroe y Leo Abena sus herramientas para hacer daño, pero Guillermo Viscarra se lució con contundentes atajadas para proteger su portería, incluso con el rostro. Luis Haquín, el capitán, lo había advertido: si había que derramar sangre por Bolivia, lo harían.
El conjunto dirigido por Óscar Villegas ofreció orden táctico y fue el dueño del balón, pero como suele suceder en las eliminatorias, el que cometió menos errores avanzó.
Surinam intentó hacer pesar el talento individual de una plantilla que, en su totalidad, juega en las distintas ligas de Europa, pero no fue suficiente. Cuando Liam van Gelderen (47’) aprovechó una serie de rebotes en el área boliviana y sólo empujó el balón para anotar el 1-0, al Gigante de Acero lo invadió un silencio de misa. Los cánticos del público boliviano, que tiñó las tribunas de verde, fueron reemplazados por murmullos y gritos con insultos incluidos.
El portero caribeño, Etienne Vaessen, "sacó el colmillo" y quiso enfriar el partido al menos en un par de veces donde se recostó dentro del área en señal de dolor, pero en lugar de desesperarse, eso motivó a Bolivia.
Cuando todo parecía perdido, el joven extremo de 18 años, Moisés Paniagua (72’) le devolvió el alma a los bolivianos con una sutil definición al ángulo inferior izquierdo. Tan solo unos minutos más tarde, Miguel Terceros (79’) selló la remontada con un gol de penal.
Bolivia sueña con la clasificación al Mundial 2026 y la buscará el próximo martes en el mismo escenario, ahora frente a Irak.