Zúrich, Suiza ::: 09 de abril de 2026 ::: La FIFA analiza los desafíos logísticos y organizativos que enfrenta la nación estadounidense de cara a la justa de 2026. Diversos problemas operativos han puesto en duda la capacidad del anfitrión para gestionar un evento de tal magnitud, generando incertidumbre en el organismo deportivo.

 Desde conflictos laborales y políticas migratorias hasta dificultades en seguridad, infraestructura y costos, las sedes estadounidenses enfrentan una serie de desafíos que podrían influir en la organización y en la experiencia de millones de aficionados.

::: Irán solicitó el cambio de sede
Después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriera que la participación de Irán en territorio estadounidense podría implicar riesgos de seguridad, esto provocó desconfianza en el país asiático.
Ante este panorama, el gobierno iraní ha condicionado su participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026 a que la FIFA responda de manera oficial a su solicitud de trasladar sus partidos de la fase de grupos a México, lo que mantiene en duda su presencia en el torneo.
Hasta el momento, el organismo rector del fútbol mundial no ha emitido una respuesta oficial, lo que mantiene en suspenso la decisión. Irán ha dejado claro que su participación en el torneo dependerá de las garantías de seguridad y de la resolución de esta solicitud. Actualmente, sus encuentros están programados en ciudades como Los Ángeles y Seattle, lo que ha generado preocupación en el país asiático.
El principal argumento de Irán se basa en la tensión política existente, así como en la percepción de Estados Unidos como un territorio hostil. Incluso, el gobierno iraní mantiene restricciones que impiden a sus equipos viajar a países considerados adversarios.

::: Trabajadores exigen mejores condiciones en Los Ángeles
La situación laboral en una de las sedes más importantes de Estados Unidos ha comenzado a generar preocupación. Trabajadores del SoFi Stadium, en Los Ángeles, han alzado la voz para exigir mejores condiciones laborales y mayor seguridad durante el torneo, dirigiendo sus demandas directamente a la FIFA.
Uno de los puntos centrales de su protesta es la solicitud de excluir al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de cualquier operación relacionada con el Mundial. Los trabajadores argumentan que la presencia de autoridades migratorias podría generar un ambiente de miedo e inseguridad, especialmente entre empleados y aficionados de origen migrante.
Además, el sindicato que representa a miles de trabajadores vinculados a la operación del estadio, incluyendo personal de limpieza, seguridad, mantenimiento y servicios, ha denunciado condiciones laborales precarias. Entre los principales problemas se encuentran la falta de contratos formales, la ausencia de beneficios laborales y la escasa protección para los empleados.

::: Sedes con problemas económicos
Organizar partidos del Mundial implica una inversión considerable por parte de las ciudades anfitrionas. Estas deben mejorar la infraestructura, ampliar los servicios públicos, reforzar la seguridad y prepararse para recibir a miles de turistas. Sin embargo, en varios casos, los costos han superado lo previsto inicialmente. Esto genera presión en los presupuestos locales y puede provocar recortes en otras áreas o una preparación incompleta. En algunos casos, las ciudades podrían no estar totalmente listas para ofrecer una experiencia óptima a los visitantes.
Una de las ciudades que enfrenta estos problemas es Kansas City, cuyas autoridades han señalado la necesidad urgente de recibir apoyo federal, especialmente para cubrir los costos de seguridad. Sin estos recursos, han advertido que la logística del evento podría verse comprometida. De manera similar, Miami ha expresado preocupación por el incremento de gastos, particularmente en seguridad y servicios para turistas, lo que representa un reto considerable debido a la magnitud del evento.
En la región de Boston, incluida la zona de Foxborough, donde se ubica el estadio sede, las autoridades han advertido que los costos han superado las previsiones iniciales. Incluso, se ha planteado la posibilidad de limitar o condicionar la realización de partidos si no se garantiza el financiamiento necesario, especialmente en materia de seguridad.
Por su parte, el área metropolitana de Nueva York, que comparte protagonismo con Nueva Jersey como sede de la final, también enfrenta presión presupuestaria debido a los elevados costos operativos, la necesidad de reforzar la infraestructura y la enorme demanda logística que implica recibir a miles de visitantes.
Otras ciudades como Dallas, Houston, Atlanta, Filadelfia, San Francisco y Seattle también forman parte de este escenario, enfrentando retos similares relacionados con el financiamiento, la seguridad y la preparación de servicios. Aunque en algunos casos no han sido tan vocales, todas comparten la presión de organizar un evento de escala sin precedentes.