en el Congreso tras el lanzamiento de un artefacto explosivo. El incidente lesionó a una diputada del Partido Nacional, fuerza política que asumirá el gobierno del país el próximo 27 de enero en medio de un clima de alta tensión.
La explosción causó lesiones en la cabeza y la espalda a la diputada Gladis Aurora López, de la fuerza opositora derechista que venció en las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.
Los efectivos policiales y militares se apostaron en el exterior del Parlamento, donde un reducido grupo de personas, al parecer activistas del gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), coreaban la consigna "voto por voto".
Los manifestantes acudieron a un llamado del presidente del Parlamento, Luis Redondo, al "pueblo hondureño", quien pidió que se revisen casi 20.000 juntas receptoras de votos, después de calificar los resultados de los comicios como un "golpe de Estado electoral".
"No se trata de ideologías ni de partidos, se trata de respetar el voto del pueblo, de cumplir la Constitución y de garantizar que cada voto sea contado", indicó Redondo en un mensaje en la red social X.
Ante su llamamiento, los jefes de bancada de los principales partidos de la oposición, Nacional y Liberal, le pidieron a las Fuerzas Armadas y a la Policía que reforzaran la seguridad del Parlamento.
Las bancadas de oposición acusaron del incidente violento a Redondo y al coordinador general de Libre, el expresidente Manuel Zelaya (2006-2009), quien además es el esposo y principal asesor de la presidenta hondureña saliente, Xiomara Castro.