escepticismo respecto a que la muerte de Alí Jameneí provoque un cambio de gobierno inmediato en Irán. Consideran poco probable que la operación militar derive en una reconfiguración política a corto plazo.

 Tres fuentes familiarizadas con la inteligencia de EE.UU. se mostraron poco convencidas de que la oposición iraní esté en condiciones de derrocar al Gobierno instaurado en 1979. Aunque coinciden en que ese escenario es poco probable en el futuro inmediato, ninguna de ellas descarta por completo esa posibilidad.

Según Reuters, una de las fuentes con conocimiento de las deliberaciones internas en la Casa Blanca sostuvo que resulta improbable que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se rinda voluntariamente, ya que "se ha beneficiado de una vasta red de clientelismo diseñada para mantener la lealtad interna".
Evaluaciones de la CIA señalan además que durante las protestas masivas registradas en enero en Irán no se reportaron deserciones entre oficiales del CGRI. Por otra parte, dentro del Gobierno estadounidense y entre organismos oficiales no existe consenso sobre si la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, a causa de los ataques combinados de EE.UU. e Israel, implicará un giro en el enfoque de Teherán en las negociaciones nucleares.