Un día como este no debería haber informaciones que confirmar la manipulación -se diría mentira- de la presidenta
mexicana en el caso de los envíos de crudo y petrolíferos a Cuba.
Hace 109 años se promulgo la que, en su último artículo, el 136, establece: La Constitución no perderá su fuerza ni vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. Si esto sucede, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados tanto los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión como los que hubieren cooperado con esta”.
Y, sin embargo, sin rebelión armada, el texto de la Carta Magna de 1917, es prácticamente inexistente y el despojo de sus ordenanzas que pone en peligro la democracia, tiene dos autores que aparecen como directores de orquesta, aunque dos terceras partes del Congreso de la Desunión ha si partícipe de jauría que devoró principios y borró de la historia la encabezada por Francisco I. Madero.
Se entiende que días como éste, tienen un sentido para ser recordados, festejados o simplemente respetados: porque fue la consumación del fin de la última dictadura en el país. Hoy, sin embargo, se entierra porque nace otra con fines aviesos que terminarán por destruir las instituciones.
En estas fechas no falta el empleado desleal o sumiso que osa hablar en la mañanera y exhibe la mentira de la presidenta de México, quien ha insistido hasta el cansancio que la “ayuda humanitaria” hacia Cuba y los contratos para la adquisición de hidrocarburos mexicanos, data de años.
Justamente 24 horas antes de la ceremonia del 109 aniversario de la promulgación de la renovada Constitución de 1857, el director de Pemex, el polémico envío de crudo a Cuba desde México, Víctor Rodríguez Padilla, afirmó que con la petrolera estatal únicamente hay un contrato comercial pactado desde 2023.
¿Se habrá equivocado? En ese año todavía -y quizá ahora- gobernaba Andrés Manuel López y por tanto la mentira de la actúa presidenta de sostener que el acuerdo data de años, de distintas administraciones, se rompe antes de caer.
¿Deslealtad de Rodríguez Padilla o le salió la honestidad profesional y valiente?
¿Forma parte de la estrategia gubernamental para seguir regalando el petróleo de los mexicanos?
Si fuera esto último, sería un error.
¿Cómo justificar los envíos desde 2019 si el único contrato entre Pemex y la Isla es del 2023?
He preguntado públicamente y no tengo ninguna respuesta sobre el particular:
¿Qué le debe el expresidente López a los gobiernos de los Castro y Maduro?
Porque solamente una factura “timbrada” tendría el efecto de ser cobrada y el deudor, obligado por la “circunstancia”, a pagarla.
Salir con bidones de gasolina cuando la pradera esta incendiada, es contraproducente.
Los mexicanos tenemos derecho a saber no la razón humanitaria que no corresponde al regalo de hidrocarburos, sino la política existente entre Cuba y Andrés Manuel, que osó denigrar un festejo nacional concediendo al cachorro de la revolución cubana, pronunciar un discurso.
Jesús Michel Narváez
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