Hace unos días leí que la revista Time incorporó a la presidente Claudia Sheinbaum entre los 100 personajes más influyentes
del mundo durante 2025. No me llamó la atención y dejé pasar la información como una más que se utiliza para hacer propaganda.
Sin embargo, ayer leí el artículo de Ulrich Richter publicado en la página A 15 (Sección Opinión) en donde comparte espacios con Nelson Vargas, Lenia Batres Guadarrama y Jean Meyer.
Y usted seguramente se preguntará que encontré tan llamativo como para leerlo de pe a pa.
De entrada, la cabeza: Claudia Sheinbaum y la revista Time.
Me enganché tratando de descifrar los razonamientos elogiosos para la doctora que nos gobierna y para la cual pide no apoyo y no regatear el reconocimiento.
Me disculpo con el autor, pero sí regateo el reconocimiento.
En primer término, por entiendo en qué o para qué es influyente.
En el exterior poco han contado sus sugerencias. Una por repetida recientemente en Barcelona, vale la pena recordarla. La presentó en Río de Janeiro el 18 de noviembre de 2024 y consistió en proponer que se redujera 10% los recursos destinados a las fuerzas armadas -del mundo- se aplicara en el “programa de reforestación más grande que jamás se haya realizado”.
Nadie tomó en cuenta lo expresado en la Cumbre del G-20 a la cual pocos estadistas conocían.
Después, desde Palacio Nacional o en cualquier evento lo mismo de banqueros que en sus mañaneras, se casó con la defensa de Cuba y retó prácticamente al poderoso presidente de Estados Unidos. Confirmó haber enviado y lo seguirá haciendo para “apoyar al pueblo” de Cuba. Ante la amenaza de Washington de sancionar a los países que enviaran hidrocarburos a la Isla, la presidenta tomó distancia y, sin embargo, anunció que mantendría la “ayuda humanitaria”. Quizá Rusia, aunque tardíamente, hizo llegar 800 toneladas de combustibles. Nadie más siguió el “ejemplo mexicano”.
Es decir, su influencia no llega más allá de La Habana.
Sus llamados a la paz dirigidos a Rusia y Ucrania; Israel y la Franja de Gaza para exterminar al grupo criminal de Hezbolá nadie los escuchó. Su influencia es nula.
En el país que gobierna, ha fracasado con los industriales de fármacos y la escasez de los mismos prevalece en el sistema de salud nacional. La inflación ha sido parte de sus piedras en los zapatos. Se reúne con los firmantes del PACIC para frenar el flagelo que le pega a los que menos tienen y le dicen que sí, pero no le dicen cuándo. Con los concesionarios de estaciones de hidrocarburos llega a un acuerdo que se quedó en los escritorios, porque en la realidad los precios se elevaron por encima de lo firmado. Su influencia ha sido nula.
Cayó en la trampa que le tendieron funcionarios menores de Pemex y confirmó con vehemencia que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México no fue de la petrolera ni de barcos al servicio de la misma. Después de 72 días de mentir, la petrolera reconoció su responsabilidad.
Para no ir más lejos, su influencia no existe en el poder legislativo ni en los dirigentes de los partidos aliados. Simplemente se rebelaron y la dejaron con una reforma electoral mocha que, sin duda, tendrá consecuencias para Manuel Velasco y Alberto Anaya.
Exigió, siguiendo los pasos de su mentor, que Estados Unidos le informe cómo fue extraído El Mayo en 2024 y sigue esperando la respuesta.
¿Dónde están los méritos para incluirla en la lista de las 100 más influyentes?
Si ser influyente es perseguir periodistas, activistas, madres buscadoras, ordenar la congelación de cuentas por simples “suposiciones”, ordenar a la Corte qué hacer y al INE cómo tomar decisiones y al TEPJF violar la constitución para construir la falsa mayoría de su partido, entonces concedo: SÍ ES INFLUYENTE.
Jesús Michel Narváez
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.