En un mundo donde los conflictos armados y las tensiones geopolíticas dominan las noticias, los presupuestos

globales cuentan una historia clara: el gasto en defensa (militar) supera con creces al destinado a ciencia, investigación y desarrollo (I+D o R&D). En 2024-2025, el planeta invirtió cifras récord en armamento mientras la inversión en ciencia civil crece mucho más lento. Esta brecha no solo afecta la seguridad: también impacta el crecimiento económico, la innovación y la calidad de vida cotidiana. Vamos a verlo con números reales y fáciles de entender.

El gasto militar global: un récord histórico

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar mundial alcanzó $2.718 billones en 2024 —un aumento del 9.4% respecto a 2023, el mayor salto anual desde el fin de la Guerra Fría—. Esto representa- continuan explicando en quotex trading -  el 2.5% del PIB global y equivale a unos $334 por persona en el planeta (SIPRI, abril 2025). Los cinco mayores gastadores (EE.UU., China, Rusia, Alemania e India) representan el 60% del total.

  • EE.UU. lidera con $997 mil millones (37% del mundo).
  • China oficializó $246-247 mil millones en 2025, pero estimaciones reales (SIPRI, Pentagon) lo sitúan entre $318-471 mil millones.
  • El gasto total de la OTAN superó $1.5 billones (55% del global).

Este boom se debe a guerras (Ucrania, Medio Oriente), modernización y tensiones con China/Rusia. Proyecciones indican que podría llegar a $3.6-6.6 billones para 2030-2035 si siguen las tendencias (ONU y SIPRI).

¿Y el gasto en ciencia e investigación?

El gasto global en I+D (público + privado) ronda los $2.5-3 billones anuales (UNESCO y estimaciones 2024-2025), pero el componente público civil (no militar) es mucho menor. En EE.UU., el presupuesto federal para R&D no defensa es de unos $70-80 mil millones (FY2026), mientras que el R&D militar (DOD) supera los $100-113 mil millones.

  • NASA (ciencia espacial civil): $24-25 mil millones en 2025, pero propuestas de corte para 2026 la bajaron a $18.8 mil millones (rechazadas por Congreso, que mantuvo ~$24.4 mil millones).
  • En China, el gasto en ciencia y tecnología subió 8-10% en 2025 (~$172 mil millones oficial), pero el militar es comparable o superior en estimaciones reales.

Globalmente, el gasto público en ciencia civil representa una fracción pequeña comparado con lo militar. Por ejemplo, en EE.UU., el R&D total federal es ~$180-192 mil millones (FY2026), pero más del 60% va a defensa.

La comparación que impacta: ¿qué priorizamos?

  • Militar global 2024: $2.7 billones (récord histórico).
  • I+D global total (incluyendo empresas): ~$2.5-3 billones, pero el público civil es mucho menor.
  • En EE.UU.: Defensa ~$1 billón (2026, incluyendo suplementos) vs. NASA + NSF + NIH civil ~$50-80 mil millones.
  • NASA recibe ~0.3-0.4% del presupuesto federal de EE.UU., mientras defensa ronda el 13-15%.

Expertos como el Congressional Budget Office (CBO) y el Information Technology and Innovation Foundation (ITIF) han demostrado que cada dólar invertido en investigación y desarrollo (R&D) no relacionado con defensa genera un retorno económico muy alto a largo plazo: entre $7 y $11.50 adicionales en crecimiento del PIB por cada dólar gastado (según análisis recientes del CBO de julio 2025, que estiman un promedio de $11.50 en valor presente a 30 años, o $7 usando tasas de interés más altas).

Reducir el financiamiento - continuan detallando en quotex brasil - a la ciencia civil (como salud, energías renovables o inteligencia artificial de uso civil) frena seriamente la innovación en áreas que mejoran la vida cotidiana, la productividad y el bienestar general.

En cambio, el gasto militar en R&D sí produce algunos avances tecnológicos útiles para la sociedad (como el GPS o internet, que surgieron de proyectos de defensa), pero su enfoque principal es en herramientas de destrucción y seguridad, no en progreso civil directo.

Por eso, muchos analistas argumentan que priorizar tanto el militar sobre la ciencia civil limita el potencial de crecimiento económico sostenible y beneficios amplios para la población. En resumen: la inversión en ciencia no defensiva suele multiplicar más el dinero y crea valor más "amigable" con el futuro.

¿Por qué importa para tu bolsillo?

Imaginá si parte de esos billones militares se redirigiera: más avances en salud, energías renovables o educación podrían bajar costos de vida, crear empleos y resolver problemas reales. Pero en tiempos de inseguridad, los gobiernos eligen "paz a través de la fuerza". El debate está abierto: ¿es sostenible gastar tanto en defensa mientras la ciencia civil se queda atrás?

En resumen, el mundo gasta mucho más en prepararse para la guerra que en construir un futuro mejor. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más podremos permitirnos esa prioridad?