Ciudad de México, México, 29 de enero de 2026 ::: Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró el 2025 con cifras operativas alarmantes,

marcando uno de los peores años en su historia. Además de su deuda financiera, la paraestatal registró una fuerte caída en la producción y exportación de hidrocarburos, lo que compromete los ingresos del Estado y refleja los retos estructurales que enfrenta la industria energética nacional.

 De acuerdo con cifras oficiales, la producción disminuyó el año pasado al ubicarse en un promedio de 1.6 millones de barriles diarios. Se trata del nivel más bajo desde 1990, cuando comenzaron los registros sistemáticos. 
Para Jorge Cano, coordinador del programa de Gasto Público de la organización México Evalúa, la explicación es doble. Por un lado, el agotamiento natural de los campos petroleros maduros; por otro, la insuficiente inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. “Los niveles de inversión representan el menor monto observado al menos desde 2008. Pemex no está gastando lo suficiente para encontrar nuevos yacimientos ni para explotarlos”.
Los resultados dejaron a Pemex lejos de la meta de producir 1.8 millones de barriles diarios, objetivo fijado por el Gobierno federal dentro del Plan Estratégico. 
La presión financiera y la creciente deuda con proveedores también se reflejaron en la operación. A lo largo del año pasado, Pemex trabajó en promedio con sólo 69 equipos de perforación activos, casi la mitad de los 137 que tenía operando en 2024. Esta reducción limitó más su capacidad para sostener y recuperar la producción.
Ante este panorama, Cano considera inevitable que Pemex “abra la puerta a la inversión privada” para mejorar el acceso a capital, tecnología y prácticas de gobernanza. Sin estos cambios, advierte, la empresa difícilmente podrá revertir la tendencia negativa.
Emiliano Tello, investigador de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad, subrayó que el problema de fondo sigue siendo el modelo financiero. “No se ha corregido el deterioro operativo”.
Paradójicamente, la caída en la producción coincidió con un incremento sin precedentes en los apoyos del Gobierno federal. De cara al 2026 y 2027, el Gobierno federal anunció un plan de rescate enfocado en tres ejes: un nuevo paquete de apoyos fiscales y financieros para reducir la presión de la deuda; un incremento dirigido a la inversión en exploración y producción, especialmente en campos prioritarios como Ixachi y aguas someras; y una reconfiguración del modelo operativo que permita asociaciones estratégicas con el sector privado. La apuesta oficial es estabilizar la producción en 2026 y sentar las bases para una recuperación gradual hacia el final del sexenio. 
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, afirmó que el rescate financiero de Pemex, respaldado por nuevas transferencias del Gobierno federal por 263 mil millones de pesos en los siguientes años, permitirá a largo plazo aplicar quitas a la deuda pública, al tratarse de obligaciones consideradas como “deuda soberana”.  Este apoyo extraordinario busca estabilizar a la empresa productiva del Estado y sanear su balance financiero. La promesa es que sea autosustentable en 2027 (afirman que ya no habrá transferencias directas del Gobierno federal).
Para el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, el  rescate para lograr la autosuficiencia es oneroso y pudiera no alcanzar las metas que se proponen en cuestiones de refinación. 

::: Pemex proyecta más producción de gasolina y diésel en este año
Petróleos Mexicanos (Pemex) cuenta con un presupuesto de 781 mil 281 millones de pesos para ejercer este 2026, uno de los más altos para la petrolera en los últimos años, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) aprobado en noviembre pasado. 
El presupuesto de Pemex para este año está alineado con el Plan Estratégico 2025-2035, que incluye 13 acciones orientadas a sanear sus problemas financieros y operativos, como la baja producción de diésel, gasolinas y otros petrolíferos.
Esto se debe a que la producción de hidrocarburos líquidos cayó 7% respecto a 2024 al producir un millón 635.4 mil barriles diarios, lo que representó la cifra más baja desde 1990, cuando empezaron los registros.
Por ello, el Gobierno federal contempla algunas metas en materia de producción, por ejemplo, subir a 1.64 millones de barriles diarios de petróleo crudo, mejorando así la producción de 2025 y tratar de acercarse a la meta establecida por la Presidenta Claudia Sheinbaum de 1.8 millones de barriles producidos al día.
Las inversiones también prevén mejorar la producción de gas natural, gas seco, gas licuado, otros petrolíferos, etano y gasolinas naturales.
En materia operativa, el plan de Pemex busca construir un sistema de refinación robusto, considerando como prioridad la producción de gasolina, diésel y turbosina. La meta es que, al final del sexenio, 80% de estos petrolíferos sean refinados en las siete refinerías de la petrolera ubicadas en México.
En total, se espera que alrededor de 517 mil millones de pesos correspondan a recursos directos, lo que representa un incremento real de 7.7% respecto al presupuesto aprobado en 2025, el cual fue de 464 mil millones de pesos.
Asimismo, se prevé una transferencia del Gobierno federal por 263 mil 500 millones de pesos, destinada al pago de amortizaciones de deuda de mercado y créditos bancarios contratados en años anteriores, de acuerdo con los Criterios de Política Económica.
Este apoyo está condicionado -refiere el Gobierno- a que Pemex mejore su balance financiero en la misma magnitud, lo que asegura que la operación no tenga impacto en el déficit del Sector Público, dado que las amortizaciones de deuda se registran como reducción de pasivos y no como gasto presupuestario.