Mientras en México se logró contener el crecimiento inflacionario al pasar de 4.59 en marzo al 4.45 anual para abril,
Estados Unidos tuvo un crecimiento por tercer mes consecutivo para llegar a 3.8 por ciento anual en el mismo mes de referencia.
Para el vecino país, estas cifras son realmente impactantes, pues reflejan un crecimiento en los precios para el consumidor, es decir, para el ciudadano medio, molesto por los aumentos, especialmente de la gasolina, incrementada en 5.4 por ciento en abril, derivado de la guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán.
Donald Trump debe estar preocupado al no salirle bien las cosas en los últimos meses, sobre todo porque se acerca noviembre, mes en el cual se renovarán los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, con amplio riesgo de perder la mayoría Republicana.
La inflación será la protagonista silenciosa de cada mitin, en cada puerta que toquen los candidatos y, para el Partido Demócrata será fácil atribuir el incremento de precios a la mala política exterior e interior de Trump.
Realmente, el problema no es sólo electoral, sino síntoma de desajustes estructurales en la política neoliberal de Washington y las cadenas globales de suministro alteradas por las torpes políticas de imposición arancelaria y, ahora también por las presiones alcistas del petróleo debido al cierre del Estrecho de Ormuz, provocada por el presidente convicto.
La inflación estadounidense es, al mismo tiempo, causa y efecto del desorden global; agrava la pobreza en África, desestabiliza los mercados en América y ocasiona malestar social en Europa. En un mundo más inseguro para el comercio, donde la geopolítica demuestra que ningún país, ni siquiera la superpotencia global, es una isla.
SUSURROS
El cambio de positivo a negativo del grado de inversión BBB estimado por Standard & Poor's no es menor para el país, pues, a pesar de conservar México el grado de inversión con ésta y otras agencias devaluatorias como Moody’s y Fitch Ratings, sí advierte de los riesgos del incremento en el déficit fiscal y el aumento de la deuda.
No obstante, el Secretario de Hacienda, Edgar Amador sostiene que en el resto del año habrá crecimiento económico para consolidar la estabilidad hasta hoy mantenida.
Por ello, afirma que la política fiscal continuará orientada a preservar la sostenibilidad de la deuda pública, fortalecer los ingresos, mantener un gasto responsable y avanzar en una trayectoria ordenada de consolidación fiscal. Ojalá.
.
This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Periodista desde 1974, ha trabajado dereportero y columnista en diferentes medios (Excélsior, Televisa, Diario de la Tarde, Novedades, El Día, NTR, entre otros). Comentarista en Radio Fórmula, Radio 13, y Radio ABC