Como decía María Félix, “ya lo caido, caido”.

A la gran actriz María Félix (QEPD) se le atribuyó la frase “ya lo caido, caido”, por la respuesta que dio a los joyeros

que fueron a buscarla con la ilusión de que les pagara el adeudo que dejó el cantante Jorge Negrete, quien el día de su boda con la Doña le regaló collar y aretes de esmeraldas.

Murió al poco tiempo y no alcanzó a pagar las valiosísimas joyas. Los dueños creyeron que María Félix les pagaría lo que faltaba para liquidarlas. No lo hizo, argumentó que era un regalo y para entonces, “lo caido, caido”.

La anécdota viene a cuento ahora que se habla de las pensiones doradas de altos funcionarios de instituciones financieras, así como de las fabulosas pensiones que llegaron a otorgar empresas como Luz y Fuerza del Centro (extinta) y Petróleos Mexicanos (Pemex).

Pensiones de cien mil pesos a un millón de pesos mensuales, tramitadas al amparo del marco legal de entonces, así que quienes las obtuvieron, no cometieron ninguna falta. Eso sí, acciones, tanto de los beneficiarios como de los que autorizaron dichos montos, totalmente contrarias a la ética y moral, muy por arriba de la pensión de la mayoría de los mexicanos.

Ya la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la presentación de una iniciativa de reforma constitucional para acabar con esos excesos. Una vez aprobada por el poder legislativo, habría ajustes sobre esas pensiones doradas, para que ninguna sea superior al 50 por ciento de lo que gana la mandataria o el mandatario en turno.

Será el punto final a las millonarias pensiones, dejarán de pagarse. Lo que no se podrá hacer, porque se beneficiaron de manera legal, es quitarles o restarles lo que ya se les pagó.

En otras palabras, como decía María Felix, “lo caído, caído”.

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