La muerte en domingo del temible Nemesio Oseguera Cervantes, ´´El mencho´´, marca sin duda una primera
decisión de fuego del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum frente a la apabullante realidad criminal que vive México, pero también ante las presiones, amenazas y embates provenientes de Washington, donde el inquilino en la Casa Blanca tiene el poder suficiente y aún sobrado para cumplir su agenda hemisférica, guste o no, de cara a los escasos nueve meses que anteceden su encuentro con las urnas.
En un ambiente borroso como el que se abre para México ante el abatimiento del principal capo del narcotráfico mexicano y del golpe que implica para su organización, el Cartel Jalisco Nueva Generación, o CJNG, otra vez el más poderoso del país, está claro que este hecho, por sí solo, define un antes y un después para todos los mexicanos y en particular para el gobierno de la presidenta Sheinbaum, muy probablemente enfrentada al dilema de tomar ella misma la decisión adoptada o correr el riesgo de que otros, la ejecutaran. No es exagerado afirmar que con esta decisión se juega el destino del gobierno de Sheinbaum y aún la sucesión presidencial del 2030, de ese tamaño.
Se trata de una decisión de Estado que resultó según todos los indicios y evaluaciones preliminares en el escritorio presidencial ya imposible de postergar. Esta medida, de alto calibre claro, siguió a otras en igual sentido, pero de menor calado como la expulsión de territorio mexicano de 98 criminales, entre ellos varios notoriamente temibles como Rafael Caro Quintero, La Tuta o el Z-cuarenta, y de la sepultura de esa inverosímil política de ´´abrazos y no balazos´´ que sin empacho alguno activó el inefable ex presidente López Obrador.
Hay que recordar que en marzo de 2021, el jefe del comando norte de Estados Unidos, Glen VanHerk, expuso que las organizaciones criminales que operan en ´´zonas sin gobierno´´ generan problemas en la frontera de Estados Unidos. Ante el Pentágono, el alto jefe militar dijo que los cárteles del crimen organizado transnacional operan en alrededor del 30 al 35 por ciento del territorio mexicano.
Desde entonces, los gobiernos de ambos países coincidieron en que el CJNG dominaba en la mayor parte del territorio mexicano. La Dirección de Control de Drogas, la famosa DEA, señaló que el CJNG mantiene operaciones en 23 de los 32 estados mexicanos, cinco menos de los que señaló en su momento la Unidad de Inteligencia Financiera.
¿Qué dijo entonces López Obrador a los señalamientos del alto jefe castrense de Estados Unidos? Fiel a su prédica y costumbre, minimizó esas afirmaciones con una de sus salidas clásicas, argumentando el respeto por todas las opiniones y asegurando buenas relaciones con el gobierno del entonces presidente Joe Biden. Selló con la frase histórica de Benito Juárez ´´el respeto al derecho ajeno es la paz´´. En conclusión, eludió el tema.
Las reacciones violentas que han seguido al abatimiento de ´´El Mencho´´ dejan al descubierto la extendida presencia geográfica o territorial del CJNG, así como su poder de fuego y organización criminal, pero además la indolencia -al menos- de un gobierno como el de López Obrador que soliviantó a delincuentes bajo la sospecha de ligas, vínculos o alianzas criminales y donde la línea entre institucionalidad y crimen parece haberse perdido esos años.
Baste recordar de nueva cuenta cómo el hombre de Macuspana ordenó la liberación de Ovidio Guzmán López ´´el ratón´´ en octubre de 2019 en lo que se conoce como el ´´culiacanazo´´, brindó un saludo a la mamá de Joaquín ´´El chapo´´ Guzmán y defendió a ultranza su política de abrazos y no balazos ante los criminales, que dijo entonces, también tenían derechos humanos. Hechos todos ellos elocuentes y sospechosos. Otros episodios que nublan líneas entre el gobierno que encabezó López Obrador y el crimen organizado se relacionan con el presunto financiamiento electoral en las elecciones del 2021, donde según un informe de Integralia, Morena obtuvo el triunfo en seis de los diez estados con las tasas de homicidio doloso más altas y en 22 de los 50 municipios con las tasas de incidencia delictiva más elevadas del país.
Así que la decisión de la presidenta Sheinbaum que derivó en el abatimiento de ´´El Mencho´´, sin duda el capo más poderoso de México con presencia y operaciones a escala internacional, significa un mensaje contundente que contrasta de manera aguda con las políticas seguidas por su predecesor.
Es claro además que autoridades de Estados Unidos, con su presidente a la cabeza, tomaron parte de esta acción, una más que evidencia la mutua colaboración, que más de una vez rechazó López Obrador cuando por ejemplo se opuso al papel de la DEA en México con el argumento de defender la soberanía del país y de frenar -dijo entonces- abusos de esos agentes.
Es un hecho que a partir del 2020, México suspendió la inmunidad para los agentes extranjeros, además de imponer límites a sus contactos con investigadores mexicanos, un tema que afectó a la DEA, por lo que la embajada estadunidense en México pidió que se bajaran las restricciones, así como la libre operación de los agentes que operaban en el país.
Previsible, aunque no deseable claro, que seguirán días difíciles en México debido a una incertidumbre inevitable.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum deberá mantener su decisión inicial. Seguramente conoce los riesgos que está asumiendo como Jefa del Estado Mexicano. No había alternativa. Eso queda claro. Que la suerte la acompañe en esta decisión de Estado.
@RoCienfiegos