El Cairo, Egipto ::: 30 de septiembre de 2026 ::: Pocas cosas han superado el impacto del hallazgo de la tumba de Tutankamón cuando Howard Carter dio

con ella en 1922. Y es que, más de un siglo después, el descubrimiento sigue fascinando y –aunque parezca que ya se sabe todo sobre uno de los grandes iconos de la arqueología– sus paredes aún podrían guardar secretos. En concreto, una pregunta sigue rondando el mundo de la egiptología. ¿Era realmente la de Tutankamón todo el complejo funerario?

Un nuevo estudio publicado en los Occasional Papers of the Amarna Royal Tombs Project ha vuelto a poner el debate sobre la mesa. El trabajo repasa siete campañas de campo realizadas desde 2015, incluidas las de 2023 y 2024, y recupera la hipótesis formulada hace una década por el egiptólogo británico Nicholas Reeves. 
Según su planteamiento, la KV62 podría formar parte de un complejo funerario más extenso de lo que se había supuesto. Pero la hipótesis va aún más lejos. Tras sus paredes podrían existir otras cámaras que, según la hipótesis de Reeves, formarían parte de un complejo funerario originalmente destinado a Nefertiti.

::: Una tumba demasiado pequeña para un faraón

La sospecha nace de una rareza que ya desconcertó al propio Carter. La tumba parecía demasiado pequeña para un faraón. Tutankamón llegó al trono siendo un niño y murió de forma inesperada alrededor de una década después, una circunstancia que, según la hipótesis de Reeves, pudo obligar a buscar rápidamente una solución para su entierro. A partir de ahí, el egiptólogo propuso que las estancias ocupadas por el joven rey fueran solo la parte exterior de un complejo anterior, adaptado y sellado tras su muerte.
Los autores señalan también la arquitectura como un argumento compatible con esa posibilidad. La KV62 gira hacia la izquierda y, según señalan en el estudio, esa orientación no encaja ni con la arquitectura de una tumba privada ni con la de un faraón. Su conclusión es más concreta todavía. "La planta que sigue la tumba de Tutankamón es la de una reina de la XVIII dinastía", se lee en el estudio.
Los investigadores apoyan además su hipótesis en una interpretación de las pinturas de la tumba. Gizmodo explica que la escena de la pared norte muestra a Ay, sucesor de Tutankamón, realizando la ceremonia de la “apertura de la boca” sobre el faraón fallecido. Sin embargo, los investigadores plantean que la escena podría haber representado originalmente a Tutankamón realizando ese mismo ritual para su propio predecesor. En su interpretación, ese predecesor sería Smenkhkare, figura que ellos identifican con la propia Nefertiti.
Así, Nefertiti ha terminado ocupando el centro de la hipótesis. Esposa de Akenatón y una de las figuras centrales del periodo de Amarna, su tumba nunca ha sido localizada.

::: Radar y microgravimetría: qué han detectado los estudios geofísicos

Para comprobar qué puede haber más allá de las paredes de la KV62, distintos equipos han recurrido durante la última década a técnicas no invasivas. Las investigaciones más recientes combinaron radar de penetración en el suelo, microgravimetría y otros métodos de prospección. 
Según el Amarna Royal Tombs Project, las campañas de 2023 y 2024 aportaron nuevo respaldo científico a la idea de que la estructura es anterior al entierro de Tutankamón y más extensa de lo que se pensaba.
Los resultados son sugerentes, aunque todavía no definitivos. Según IFL Science, los investigadores creen que podría existir un complejo que se prolonga unos 25 o 30 metros al norte de la tumba y que quizá contenga cinco o seis cámaras. Los posibles espacios inferidos a partir de los datos podrían estar conectados entre sí y con la KV62 mediante pasadizos rellenados deliberadamente con escombros en la Antigüedad.
Aun así, el propio estudio introduce cautela. Los autores consideran que los datos permiten reconstruir con razonable consistencia la posible disposición de las estructuras propuestas, aunque reconocen que su volumen y algunos detalles de la reconstrucción son más especulativos. Aun así, sostienen que algunas de las estructuras y la posible continuación de un corredor pueden identificarse con "niveles de confianza razonablemente altos".
Si la hipótesis terminara por confirmarse, Mamdouh Eldamaty, investigador principal del estudio, considera que el descubrimiento tendría una importancia arqueológica excepcional.

::: Las dudas de los expertos y el siguiente paso

Pero incluso demostrar la existencia de nuevas cámaras no resolvería automáticamente el misterio. Smithsonian Magazine recoge las reservas de varios especialistas. Ray Johnson, exdirector del Epigraphic Survey del Instituto para el Estudio de las Culturas Antiguas, considera los datos "muy tentadores", aunque advierte de que esas cámaras podrían no albergar a Nefertiti y haber sufrido daños por inundaciones. Christopher Gaffney, arqueólogo de la Universidad de Bradford, los considera fascinantes, pero todavía no concluyentes, mientras que Peter Styles, geofísico de la Universidad de Keele, reclama más información.
Por ahora, confirmar si esos espacios existen y determinar qué contienen requeriría acceder físicamente a alguno de ellos. El equipo quiere comprobarlo abriendo un pequeño acceso que permita observar el interior con una cámara, pero antes deberá obtener la autorización de las autoridades egipcias.
Hasta entonces, la tumba de Tutankamón seguirá conservando una última capa de incertidumbre. Detrás de uno de los descubrimientos arqueológicos más famosos de la historia podría extenderse una estructura funeraria más amplia, pero los datos todavía no permiten determinar a qué corresponden las anomalías observadas ni, en caso de que representen espacios construidos, a quién pudieron pertenecer.