San Francisco, Estados Unidos, 26 de febrero de 2026 ::: Una avalancha de agentes de IA capaces de realizar
tareas autónomas está transformando mercados financieros y tecnológicos, marcando el inicio de una nueva economía basada en la inteligencia artificial.
Atrás quedaron los días en que ChatGPT simplemente respondía a una pregunta; ahora se da la bienvenida a los agentes, verdaderos asistentes capaces, entre otras cosas, de escribir miles de líneas de código por sí mismos y también de probarlas incansablemente para entregar una aplicación lista para usar.
"Estamos en un punto de inflexión", resume Shay Boloor, de la consultora Futurum Group, al indicar que pronto millones de agentes de IA gestionarán de forma rutinaria tareas que durante mucho tiempo habían sido atendidas por personas.
"Nunca antes habíamos tenido una disrupción tecnológica de esta magnitud", dijo Boloor a la AFP. "Es extremo. El mercado está asumiendo esa incertidumbre futura en un escenario catastrófico", agregó.
::: La carrera por la supremacía en IA se intensifica
El punto de inflexión ha estado marcado por el rápido lanzamiento de modelos de IA en constante mejora, incluyendo las recientes versiones de OpenAI y Anthropic.
A esto se suma el debut en noviembre del agente autónomo de IA OpenClaw, que algunos han comparado con el ficticio asistente de IA "Jarvis" de las películas de superhéroes de Iron Man.
El creador de OpenClaw, Peter Steinberger, fue reclutado por OpenAI, creador de ChatGPT, lo que indica que la startup con sede en San Francisco tiene aspiraciones aún más ambiciosas en el ámbito de los agentes.
Pero la carrera por la supremacía en la IA no solo se libra en el terreno comercial. Anthropic denunció recientemente una "campaña de ataques de destilación" desde tres laboratorios chinos –DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax– a los que acusa de utilizar técnicas fraudulentas para extraer capacidades de su modelo Claude.
Según la compañía, estas firmas realizaron más de 16 millones de interacciones a través de unas 24.000 cuentas fraudulentas para entrenar modelos menos potentes basándose en los resultados de Claude, en lo que calificó como un caso de destilación "ilícita".
::: Impacto en Wall Street y el mercado laboral
Muchos inversores percibieron inmediatamente este nuevo paradigma como una amenaza existencial para los desarrolladores de software, especialmente aquellos que prestan servicios a empresas.
Monday.com, especializada en colaboración en el lugar de trabajo, junto con Salesforce y Thomson Reuters, con sus divisiones de software fiscal, contable y comercial, vieron cómo el valor de sus acciones se desplomó un 30 % o más en Wall Street en cuestión de días.
"Un director ejecutivo me dijo el otro día: 'Ya no necesito consultores. Tengo uno en el bolsillo'", ilustra Jason Schloetzer, profesor de administración en la Universidad de Georgetown.
"Existe paranoia en torno a la IA en todos los sectores", afirmó Dan Ives, analista de Wedbush. "Creo que es una exageración", porque "la idea de que estos modelos simplemente reemplazarán a las empresas profesionales de software y ciberseguridad es pura ficción".
::: Tensiones geopolíticas y uso militar de la IA
A medida que los agentes de IA revolucionan el trabajo, los creadores de los grandes modelos de lenguaje que los impulsan siguen invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en una batalla por la supremacía.
Anthropic, el creador de Claude, tiene a OpenAI, Gemini de Google, e incluso a Grok, de xAI, pisándole los talones en el mercado de la IA profesional.
La competencia también se ha trasladado al terreno geopolítico y militar. El Departamento de Defensa de Estados Unidos dio plazo a Anthropic para aceptar el uso militar sin restricciones de su tecnología, bajo amenaza de invocar la Ley de Producción de Defensa si se negaba.
En el centro del desacuerdo está la negativa de la empresa a permitir que su modelo Claude se utilice para vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o en sistemas armamentísticos totalmente autónomos. Otras compañías como OpenAI y Google estarían próximas a obtener autorizaciones similares para operar en entornos clasificados.
::: ¿Revolución o exageración? Visiones del futuro
Aunque el gasto masivo en infraestructura de IA preocupa a algunos inversores, Boloor sostiene que "el riesgo no es invertir demasiado sino invertir poco" en esta tecnología transformadora.
Schloetzer argumenta que el impacto económico de la IA podría no ser evidente hasta dentro de varios años, al igual que internet tardó en convertirse en una parte vital de la vida cotidiana.
"De repente, empezaron a existir negocios completamente nuevos que no tenían atractivo económico sin internet, como Netflix", comparó.
La angustia por la IA se está extendiendo mucho más allá de la industria tecnológica.
Una publicación reciente en el blog del empresario estadounidense Matt Shumer, titulada "Algo grande está ocurriendo", incluye una predicción de que la IA se hará cargo de puestos de trabajo en derecho, finanzas, contabilidad, consultoría, medicina y otros campos.
La experiencia de los trabajadores tecnológicos al ver cómo la IA pasó de ser una "herramienta útil" a algo que "hace mi trabajo mejor que yo" tendrá un impacto en el sector servicios, predijo.
Algunos analistas criticaron la publicación de Shumer. En un artículo de opinión en el sitio web Mind Matters, el consultor tecnológico Jeffrey Funk la calificó de "alboroto" impulsado por el miedo.
"Los mercados son un mecanismo racional", dijo el analista Ives sobre las acciones de las empresas, que se ven afectadas por las preocupaciones sobre la IA.
"Pronto llegaremos a un cruce de caminos donde la situación se calmará".