Ciudad de México, México, 8 de enero de 2026 ::: El proyecto de investigación de la UNAM y el INAH celebró

tres décadas y media de documentar el patrimonio artístico nacional. Los tomos más recientes, enfocados en la Costa del Golfo, ofrecen una visión profunda y multidisciplinaria sobre la riqueza de los murales prehispánicos de la región huasteca.

 Así lo indicaron la coordinadora del proyecto y académica del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, Fernanda Salazar Gil, y la experta del INAH y coordinadora de los tomos más recientes, María Olvido Moreno Guzmán.
Salazar Gil explicó que para cumplir con su misión, el proyecto ha dividido por áreas las zonas prehispánicas del país: una es el Altiplano Central, otra la Maya; la tercera es Oaxaca y la cuarta la Costa del Golfo. Se han publicado cédulas y tomos de estudios sobre Teotihuacan (altiplano central); Bonampak (área maya); los estudios del área maya y de Oaxaca. También sobre Cacaxtla (altiplano central) y los tomos de la Huasteca (costa del Golfo).
“Curiosamente, la pintura había sido, dentro del estudio de las zonas arqueológicas, un aspecto que se había dejado al último. Muchas veces los arqueólogos se centraban en la arquitectura, la escultura y la pintura había quedado abandonada. Entonces, la doctora Beatriz de la Fuente al ver este vacío y que había mucha pintura que no se estaba trabajando de manera exhaustiva, planteó hacer el proyecto y un seminario”, agregó Salazar Gil.
Desde el principio se conformó un grupo multidisciplinario de investigadores –biólogos, arqueólogos, arqueoastrónomos, arquitectos, historiadores del arte, entre otros expertos– para estudiar la pintura mural y producir un conocimiento lo más completo posible, destacó.
Así, el proyecto ha mostrado que la pintura es una fuente inagotable de información sobre las culturas prehispánicas, porque su iconografía habla de su historia, sus creencias, su manera de trabajar los materiales, entre otros aspectos.
Añadió que además de los catálogos e investigaciones que han realizado, y de formar recursos humanos, el proyecto también ha creado un banco de más de 150 mil imágenes de los murales de distintos sitios arqueológicos, con material que se tiene sólo en la UNAM y que es consultado por investigadores de todo el mundo.
La experta del IIE detalló que actualmente se trabaja sobre la pintura mural de Chichén Itzá y se hace un catálogo del área Maya que contempla más de 100 sitios. También se han empezado a estudiar las zonas de Tajín, Las Higueras, Zempoala y El Zapotal, de la costa del Golfo.
“En un inicio se creyó que este gran trabajo se haría en un tiempo corto; nunca se esperó que 35 años después siguiéramos realizándolo y todavía no terminamos”, sostuvo la académica.
::: La Huasteca
La doctora en Historia del Arte, María Olvido Moreno Guzmán explicó que los tomos de La Huasteca abarcan la zona arqueológica de El Consuelo Tamuín, que conserva el mayor número de vestigios murales pictóricos de la región; la de Tamtok –ubicada junto con la primera, en San Luis Potosí–, así como la de Santa Fe, en Ixhuatlán de Madero, Veracruz.
La obra se compone por tres tomos. El primero es un catálogo y los otros dos contienen estudios sobre la pintura mural prehispánica desde diversas disciplinas de las humanidades como la historia, la historiografía, la historia del arte, así como investigaciones basadas en metodologías de las ciencias naturales como la química y la física, o bien con disciplinas como la arquitectura o la arqueoastronomía.
“Todos los estudios aportan a la construcción de conocimiento para una mejor comprensión del pasado y presente de la Huasteca. Son múltiples sus contribuciones: los análisis de pigmentos, los materiales y la tecnología con que se hicieron las pinturas y que permitieron realizar estudios comparativos con otras zonas arqueológicas”, subrayó la también restauradora y experta en el arte plumario del México antiguo.
Además contiene fotografías inéditas –de archivo y de campo– reunidas desde el 2009. “Se borda con fotos que se tomaron ex profeso, de materiales que están en bodegas de museos tanto de escultura, cerámica, joyería, pectorales labrados en concha, y documentos del Archivo General de Indias y el Archivo General de la Nación”.
“Alrededor de un 95 % de las fotografías son inéditas y hay múltiples materiales nuevos como reconstrucciones en 3D”, agregó la experta.
También pudieron reconstruir imágenes a partir de fotografías de archivo que se tomaron cuando se descubrió la zona arqueológica de El Consuelo Tamuín, entre 1946 y 1947, y con fotografías digitales de alta resolución con las que se pudieron observar en pantalla trazos y pinceladas “que no se ven ya en los muros”. Recientemente, la obra fue galardonada por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana en la categoría de Arte, Ediciones ilustradas de lujo.

::: Catálogo
Moreno Guzmán expuso que el catálogo está conformado por 164 páginas y tres cédulas de las zonas arqueológicas. La primera es de El Consuelo Tamuín; la segunda se dedica a Tamtok; la tercera a Santa Fe, en Ixhuatlán de Madero, Veracruz, y se incluye un apéndice de otras zonas con un mínimo de pintura mural.
En las cédulas se consigna quién encontró el mural, dónde está localizado, si se movió o no a un museo por motivos de conservación, si hay informes de algún arqueólogo respecto a cuándo lo descubrió, si ha sido restaurado, así como una descripción material, datos respecto a si alguien lo ha interpretado y si hay referencias bibliográficas, entre otra información.
::: Capítulos
Entre los capítulos que conforman el tomo dos podemos mencionar “La Huasteca: paisaje y cultura”, escrito por quien fuera investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, Lorenzo Ochoa Salas, quien describe la orografía, flora y fauna de la Huasteca, que consideró propiciaron el desarrollo de los grupos culturales que allí se establecieron.
Posteriormente, en el capítulo “Pintura mural y astronomía: una visión desde la Huasteca prehispánica”, el investigador del IIE, Jesús Galindo estudia las zonas de Tamuín y Tamtok, y plantea que en ciertas fechas los huastecos vieron determinadas estrellas y constelaciones, y que la orientación de algunas estructuras está definida por los ríos, los astros y las montañas.
En el estudio “La pintura huaxteca: una reconstrucción técnica a través de sus fragmentos”, escrito por las investigadoras Diana Magaloni, Amaranta González, María del Carmen Delgado y el investigador Manuel Eduardo Espinosa Pesqueira (+) se expone el trabajo que hicieron desde el Laboratorio del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares y el Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte del IIE para caracterizar las materias primas y la técnica de manufactura de los murales.
Con observaciones in situ bajo el microscopio, comprobaron que la pintura de los altares de la Estructura A, que se pensaba eran trazos en rojo sobre tonalidades blanquecinas del enlucido, en su estado original tenían un fondo de color rosa, lo cual cambia la percepción e interpretación y permite compararlos con pinturas de otras áreas de Mesoamérica como Teotihuacan y Monte Albán.
En el tomo tres, quien fuera investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Sonia Lombardo, analiza “Los estilos en las pinturas murales de Tamuín” y propone que hay tres, correspondientes a las tres etapas de construcción. Explica que los personajes representados en Tamuín no son todos huastecos y posiblemente ésta fue una ciudad a la que llegaron personas de diferentes regiones de Mesoamérica.
En el estudio “La imagen del ruido y el ruido de la imagen en la pintura mural de Tamuín”, el investigador Patrick Johansson indica que casi todos los personajes se acompañan de una vírgula, algunas son sencillas, otras muy decoradas, unas salen de la boca o de entre la nariz y las asocia a la palabra, al grito, al aliento, al canto, a la imitación de sonidos de los animales, etc. Es “la parafernalia sonora de los murales”. Agrega que las vírgulas tienen significados ligados al bullicio, al sonido del caracol, a la música de un ritual, al canto.
La directora del proyecto La Pintura Mural Prehispánica en México, María Teresa Uriarte, escribe “Transfiguraciones y vuelo mágico: una interpretación de las pinturas de Tamuín a través del estudio de la indumentaria”, capítulo en el cual detalla que hay personajes con tres manos, garras en vez de manos, mandíbulas en el abdomen o con patas de águila que considera pueden estar en procesos de transfiguración o vuelo mágico. También se propone que podría tratarse de escenas relacionadas con una muerte iniciática, el renacimiento místico o metamorfosis, en las que el hombre se transmutaba con la fauna. El texto es escrito en conjunto con María Olvido Moreno Guzmán y Karime Castillo Cárdenas.