Ciudad de México, México ::: 25 de agosto de 2026 ::: En un contexto marcado por el fortalecimiento de políticas punitivas y el resurgimiento

de discursos de “mano dura y cero tolerancia”, la prisión sigue siendo presentada como la respuesta privilegiada frente a los conflictos sociales. En México, y América Latina y el Caribe, esta lógica se expresa en la expansión del sistema penal, la restricción de derechos, el aumento de los centros de detención migratoria y el endurecimiento de las penas, así como el uso político del encarcelamiento como dispositivo de control.

Sin embargo, lejos de resolver las violencias que dice combatir, el sistema carcelario reproduce desigualdades estructurales, refuerza la verticalización de las relaciones sociales y profundiza la exclusión. Es en este escenario donde situamos la visita de Angela Davis como una intervención crítica del presente en el marco de la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni) 2026 de la UNAM.
Hablar de Angela Davis no implica únicamente referirse a una figura emblemática del activismo del siglo XX, sino reconocer una trayectoria que forma parte de procesos más amplios de lucha colectiva contra el racismo, el heterosexismo, el capitalismo y la represión política. Filósofa, académica y activista, su pensamiento surge de la experiencia, pero también de su elaboración política: lejos de inscribirse en una narrativa individual, sus reflexiones apuntalan el sentido colectivo de las luchas que la atraviesan.
Su encarcelamiento, así como las campañas internacionales por su liberación no se vuelven únicamente episodios biográficos, sino momentos de articulación política que evidencian la capacidad de organización social y resistencia frente al poder punitivo. Desde ahí, su crítica ha contribuido a desnaturalizar la prisión y a entenderla como una institución central en la reproducción de las desigualdades.
En sus obras más influyentes, Davis ha insistido en que las cárceles no son una solución al problema de la violencia, sino un mecanismo que la desplaza, la oculta y la reproduce. Desde una perspectiva feminista negra e interseccional, su trabajo ha sido clave para visibilizar cómo las mujeres racializadas, las personas empobrecidas y las disidencias sexogenéricas y sexuales son desproporcionadamente afectadas por el sistema penal. Más que centrarse en experiencias individuales, este enfoque ha permitido comprender la relación entre la violencia de género y la violencia estatal, y su dimensión estructural, así como la necesidad de respuestas colectivas.

::: Coedición y traducción del CIEG y U-Tópicas
Estas reflexiones encuentran una formulación particularmente potente en el libro Abolición, feminismo, ¡ahora!, que Davis coescribe con Gina Dent, Erica Meiners y Beth Richie. En esta obra, las autoras sostienen que el feminismo y la abolición no pueden pensarse como proyectos separados, sino como luchas necesariamente articuladas. Frente a un feminismo que ha recurrido cada vez más al castigo penal como herramienta para enfrentar la violencia de género, el feminismo abolicionista propone cuestionar la dependencia del Estado punitivo y explorar formas de justicia transformativa basadas en el cuidado colectivo, la responsabilidad, la reparación y la redistribución de recursos.
El libro plantea, en este sentido, una crítica contundente al paradigma punitivo: encarcelar no resuelve las causas estructurales de la violencia, ni garantiza condiciones de seguridad para las comunidades. Por el contrario, el sistema carcelario reproduce lógicas racistas, clasistas y heterosexistas, al tiempo que canaliza recursos públicos hacia el control y la vigilancia en lugar de destinarlos a la educación, la salud o el bienestar social. La propuesta abolicionista, lejos de ser una utopía abstracta, propone acciones concretas frente a exigencias actuales, al tiempo que se presenta como un horizonte político que exige imaginar –y construir– alternativas al castigo desde prácticas colectivas.

::: Seminario de investigación
Desde el Seminario de Investigación “Lecturas sobre el pensamiento de Angela Davis”, hemos insistido en que la relevancia de éste radica en su capacidad para ser puesto en diálogo con nuestras realidades. El Seminario es un espacio que se ha configurado como un ejercicio colectivo de lectura, discusión y problematización, en el que no se trata únicamente de estudiar una obra, sino de interrogar el presente desde claves feministas anticarcelarias.
El Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) realizará este año la sexta edición del Seminario en conjunto con el doctorado en Estudios Feministas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco, para –a través de ejes como el género y la sexualidad, la raza, la clase y la pigmentocracia– reconocer tanto el alcance como los límites de estas propuestas en el contexto latinoamericano.
En este sentido, pensar con Angela Davis desde la UNAM implica también descentrar las geografías del conocimiento. Más que trasladar marcos teóricos de manera acrítica, el trabajo del Seminario ha consistido en producir lecturas situadas, capaces de conversar con las especificidades de los sistemas penales en México, con sus formas particulares de violencia y con las experiencias de organización que ya existen en nuestros territorios. Se trata, en suma, de activar estas herramientas teóricas en clave colectiva.
En un momento en que los gobiernos, tanto en México como en otras regiones, recurren cada vez más al castigo como respuesta a la crisis social, las preguntas que plantea el feminismo abolicionista resultan particularmente urgentes: ¿qué significa la justicia más allá del castigo?, ¿cómo construir formas de seguridad que no dependan de la prisión?, ¿qué transformaciones estructurales son necesarias para reducir la violencia?
Desde el trabajo académico y colectivo que realizamos en el CIEG, la visita de Angela Davis a la UNAM se vuelve una oportunidad para reabrir estas preguntas e insistir en que imaginar un mundo sin cárceles no es un ejercicio individual ni una abstracción lejana, sino una práctica política situada y compartida.