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El titular de la Cofepris, Mikel Arriola Peñalosa, destacó que con la publicación de la Norma Oficial Mexicana 011-SSA3-2914 sobre cuidados paliativos, cualquier médico podrá solicitar la certificación para recetar morfina a enfermos terminales que la requieran.

En entrevista en el marco del segundo aniversario del Centro Integral de Servicios (CIS), de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), indicó que la recién publicada norma permitirá una mayor producción, distribución y venta de ese tipo de medicamentos controlados.

Destacó que actualmente se tienen 70 mil unidades de morfina a disposición de los sectores público y privado, pero de ser mayor la demanda la industria tiene la capacidad de aumentar la producción.

Arriola Peñalosa precisó que el objetivo es atender las necesidades de la población que se quejaba de no poder acceder a terapias para paliar el dolor que generan algunas enfermedades cuando se encuentran en etapa avanzada.

Señaló que hasta antes de esa norma, que entrará en vigor el primer día hábil de 2015, lo que sucedía es que un enfermo terminal que necesitaba medicamento para el dolor, tenía que buscar a un doctor certificado, y luego de obtener la receta, tenía que buscar una farmacia con el libro de registro y el producto.

"Hoy cualquier médico con cédula puede solicitar su talonario de manera electrónica ante la Cofepris, nosotros corremos también ahí un modelo de riesgo para que tampoco se abuse de los recetarios y tampoco se desvíe para otros fines y a partir de la autorización de Cofepris ese médico va a poder recetar”, explicó el funcionario.

"Pero también van a haber más farmacias con este producto y habrá mayor distribución, va a haber más posibilidad de abatir el desabasto", añadió.

Mikel Arriola mencionó que los nuevos talonarios que se proporcionarán a los médicos, serán de 100 recetas, con lo cual se duplica la capacidad de expedir esos documentos, pues anteriormente eran de tan sólo 50.

Agregó que con la nueva regulación se protegerá la identidad de los profesionales de la salud, porque el nombre del médico no será visible y su datos estarán contenidos en una clave que cualquier farmacia podrá verificar mediante un lector conectado a Internet.

Mientras que los libros escritos que hasta ahora operan en las farmacias que venden esos productos controlados, se modificarán por un libro electrónico centralizado y la información llegará directamente a la autoridad federal.

Además, se podrá identificar fácilmente qué farmacias tienen en existencia el producto, y de ser necesario se recurrirá a los distribuidores e industriales para poder acceder al medicamento en cuanto se requiera.