Ciudad de México, México ::: 09 de abril de 2026 ::: Los legisladores aprobaron reformas a la Ley de Salud

para garantizar mejores condiciones laborales y académicas a los médicos en formación. La medida busca erradicar abusos en los hospitales locales, asegurando el bienestar personal y los derechos fundamentales de los estudiantes de medicina.

 El Congreso capitalino aprobó por unanimidad reformas que plantean eliminar cualquier forma de discriminación y maltrato contra médicos residentes, internos y quienes cumplen servicio social. Los cambios obligan a las instituciones a crear entornos más justos y seguros para quienes se preparan como especialistas, en un contexto de carencias y alta demanda dentro del sector salud.
La votación se realiza durante la sesión ordinaria de este miércoles, en la que 51 diputados votan a favor, sin ninguna abstención ni voto en contra. Este respaldo revela el consenso en torno a la urgencia de proteger a quienes sostienen la atención médica en la capital, ante la carencia de especialistas y la sobrecarga de enfermedades crónicas.
El dictamen aprobado introduce el artículo 102 Bis y modifica el artículo 108 de la legislación local. El nuevo texto obliga a la Secretaría de Salud Pública de la ciudad y a las instituciones responsables a impulsar la capacitación ética, el respeto irrestricto a los derechos humanos y el cuidado de la salud mental de médicos residentes, internos de pregrado y personal en servicio social.
La diputada Valeria Cruz Flores, presidenta de la Comisión de Salud, sostiene ante el pleno que estos cambios buscan combatir prácticas de maltrato y violencia que, según documentación de la Facultad de Medicina de la UNAM, han dañado a quienes cursan la formación médica.
Cruz Flores alerta: “Estas conductas violan los derechos de los profesionales, destruyen vocaciones y afectan la calidad de la atención médica”. Con la reforma, se espera asegurar capacitación ética que preserve tanto el bienestar físico como mental de los médicos jóvenes. La diputada insiste en que formar personal sin violencia mejorará la atención brindada a la población capitalina.
El diputado de Morena Paulo Emilio García González, autor original de la iniciativa, advierte que el Estado no puede postergar la obligación de garantizar condiciones dignas para quienes se especializan en medicina. García González explica que en las últimas tres décadas, el abandono de la prevención y la transformación en los hábitos de consumo han detonando enfermedades crónicas: diabetes, males cardiovasculares, trastornos hepáticos, enfermedades respiratorias crónicas y deterioro en la salud mental.
El legislador detalla que la falta de médicos especialistas no corresponde ni al crecimiento poblacional ni al cambio en el perfil epidemiológico de la ciudad, lo que complica la planeación para cubrir la demanda de servicios. Por ello, una de las metas centrales de la reforma es equilibrar la capacitación con la realidad sanitaria para evitar que la estructura hospitalaria se rezague mientras las enfermedades se multiplican.
El artículo 102 Bis establece que el cuidado de la salud mental y la erradicación de discriminación ahora son deber explícito de la Secretaría de Salud, que deberá coordinarse con hospitales y universidades para garantizar un ambiente libre de abusos hacia médicos en formación y especialistas jóvenes. El dictamen también enfatiza que se deben garantizar tanto el bienestar físico como psicológico del personal.
La modificación al artículo 108 instruye a la Secretaría de Salud y organismos educativos a diseñar programas sociales enfocados en beneficiar a la colectividad, priorizando áreas donde la infraestructura médica está atrasada en comparación con el resto de la ciudad.
La protección a los médicos residentes y al personal en etapa formativa apunta a resolver no solo problemas de derechos laborales, sino también a la mejora del sistema de salud. Con estas acciones, el Congreso capitalino aspira a que los médicos cumplan su labor sin riesgos personales ni condiciones que pongan en peligro su integridad, lo que a su vez repercute en la atención que reciben los habitantes de la ciudad.
El reconocimiento legal de estas garantías, aprobadas con 51 votos a favor, marca un cambio en la prioridad del Estado: coloca el bienestar de los profesionales como elemento para asegurar atención médica de calidad y frenar el deterioro en la formación de especialistas necesarios para enfrentar la crisis de enfermedades no transmisibles y la saturación hospitalaria.