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La solución al desabasto de agua en el Distrito Federal pudiera estar en acuíferos ubicados a unos dos mil metros de profundidad, lo que dependerá del resultado global de las pruebas de extracción en pozos exploratorios, uno de ellos ubicado en las inmediaciones de la Central de Abastos, en Iztapalapa.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) reportó en su momento que se comprobó la existencia de una capa de arcilla y arena a una profundidad de 900 metros, que aisla el acuífero superficial, del que se abastece ahora la urbe, y las aguas profundas, cuyo potencial aún se estudia.

El titular de dicho sistema, Ramón Aguirre Díaz, ha aclarado que se trata de un plan a largo plazo, y destacó la importancia de conocer “las dimensiones del acuífero y sus potencialidades”.

De ahí la importancia de las reuniones que sobre el tema se han sostenido con especialistas y técnicos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de Pemex, ya que en la etapa exploratoria se usa tecnología similar a la usada para extraer petróleo.

Entre las problemáticas a salvar está la evaluación de la calidad del agua, así como de la inversión requerida para limpiarla y potabilizarla; a lo que se suma que la extracción de los nuevos acuíferos deberá realizarse con tales cuidados que eviten mayores hundimientos en la zona del Valle de México.

En su momento Aguirre Díaz detalló que el acuífero superior que se explota en la actualidad para abastecer a la zona tiene entre 30 y tres mil años de antigüedad, mientras que en el acuífero profundo encontrado el agua tiene unos 15 mil años.

El funcionario capitalino planteó que esa agua profunda no ha sido contaminada por el hombre, y que lo más importante es determinar su calidad y los minerales que contiene.

En este sentido, la Conagua informó en octubre pasado en un comunicado que debido a que la principal fuente de abastecimiento es un acuífero sobreexplotado, se analizan fuentes alternas para responder a las necesidades de la población que en el Valle de México supera los 22 millones de habitantes.

Se destacó que estas acciones forman parte de la primera etapa del Programa Exploratorio de Acuíferos Profundos en la Cuenca del Valle de México, que inició en 2010 y durará varios años.

El programa pretende analizar la mayor parte del Valle de México y así definir si existen acuíferos independientes y recargables a los ya existentes, para el abastecimiento adicional y sustentable de la zona metropolitana del Valle de México.

Aguirre Díaz indicó en el mismo documento que en caso de que de los pozos exploratorios se pueda extraer agua de calidad y con mejor rendimiento que los actuales serán operados para sustituir los que estén abatidos, pero con misma asignación de líquido.

De acuerdo con la previsión que hiciera el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, al visitar hace prácticamente un año la zona del hallazgo, los estudios de viabilidad para la explotación del referido manto acuífero concluirían hasta 2015.

En enero de este 2013 Mancera planteó una serie de preguntas que aún se han de responder en torno al acuífero profundo de Iztapalapa y son: “queremos saber qué tan grande es, qué tanta agua tiene, cuántos años puede durar".