Relevo en la UNAM bajo Acoso

La universidad regresa a clases, pero esta vez lo hace en una coyuntura diferente. Su comunidad académica tiene

dividida su atención en dos procesos importantes: la elección del rector, o rectora, que relevará a Enrique Graue, y la inocultable serie de agresiones políticas, perpetradas desde el púlpito presidencial, contra la institución.

El relevo en Rectoría ya es suficiente para agitar a la comunidad universitaria, pero en las condiciones de acoso gubernamental que la UNAM ha sufrido desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder, el cambio de rector parece mucho más delicado y complicado.

Justo por ese escenario de guerra gubernamental contra la UNAM, resulta desconcertante que los principales funcionarios universitarios que colaboran con Enrique Graue en el manejo operativo de la institución, ocupen su tiempo ahora en promoverse como los candidatos ideales para relevar al rector.

Desde Leonardo Lomelí que despacha en la Secretaría General, hasta William Lee, coordinador de Investigación Científica, pasando por el Guadalupe Valencia, coordinadora de Humanidades, Luis Álvarez Icaza, secretario de Administración y Patricia Dávila, secretaria de Desarrollo Institucional, prácticamente la plana mayor de los colaboradores de Graue están en campaña para relevar a su jefe en la Rectoría. Su derecho a aspirar y a competir no está en duda, pues todos son universitarios aunque algunos hayan estudiando su licenciatura fuera de la UNAM y eso tenga peso en la comunidad. Sin embargo, lo que preocupa a varios, particularmente académicos y estudiosos de la vida universitaria, es la estabilidad de la institución en estos meses de campaña eufemísticamente llamada “auscultación”, pues mientras los aspirantes se promueven y la Junta de Gobierno valora sus méritos, la UNAM debe mantener funcionando sus labores docentes, de investigación y de difusión de la cultura.

A lo largo del rectorado de Graue, las protestas y manifestaciones violentas han sido recurrentes.  ¿Qué pasaría si mientras los colaboradores del rector promueven su proyecto, una protesta de rechazados, o de feministas, se apersona en el campus de Ciudad Universitaria? Los responsables de atender, de anticipar, de enfrentar y desarticular ese tipo de acciones, desafortunadamente comunes en la vida diaria de la UNAM, estarán desprevenidos, porque su atención está dedicada a convencer a la comunidad y la Junta de Gobierno, de sus méritos y la conveniencia de sus respectivas candidaturas.

Algunas voces en la comunidad y fuera de ella, hablan de que la UNAM no puede darse el lujo de tener un equipo directivo de medio tiempo. Esas voces sugieren que Graue rectifique, hable grupalmente con sus colaboradores y, justo como lo hizo el presidente López Obrador, les pida definición y la renuncia a quienes decidan buscar la Rectoría, para que se dediquen a hacer campaña de tiempo completo, mientras otros se hacen responsables de las diferentes dependencias universitarias en el tramo final de la administración.

La salida puede parecer radical, pero lo cierto es que la UNAM no ha enfrentado una sucesión interna en las condiciones de acoso gubernamental que hoy vive. Por eso, para minimizar el riesgo de conflictos inducidos desde fuera, tener colaboradores de tiempo completo, en lugar de un puñado de candidatos a rector cuidando sus propias agendas, no solo sería útil y conveniente, sino indispensable para Enrique Graue, un rector que acaba su gestión con más dudas que certezas, y con el enorme pendiente que representa haber dejado impune el caso de plagio que involucra a la ministra Yasmín Esquivel.

Desconcierto o descontrol, no está muy claro aún, pero el inicio del semestre en la UNAM está marcado por la intranquilidad.

Eduardo Ramos Fusther
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@RamosFusther
Licenciado en Derecho (TECM), Licenciado en Seguros y Fianzas y Administración de Riesgos (Universidad Marista). Maestrante en Pedagogía (Universidad YMCA). miembro del Consejo Nacional de Honor de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT). Titular de "El Punto Crítico Radio". Editor del periódico El Punto Crítico. Con 50 años ejerciendo el periodismo.