Como es de conocimiento, desde el 15 de septiembre de 2024, fecha en que se publicó en el Diario Oficial de la

Federación la elección por voto directo de la ciudadanía de los Ministros y Ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Magistrados del Tribunal de Justicia Judicial, Magistrados de del Tribunal Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación Magistrados Regionales del TEPJF Magistrados de Circuito y Jueces del Distritos en las diferentes materias Administrativo, Civil, Penal, Laboral y otras áreas especializadas, conlleva en mi opinión cuatro riesgos.

El primero que compete al Instituto Nacional Electoral y los 32 organismos públicos locales de organización de toda la elección que va desde el proceso del registro de candidatos, inicio de campaña, fiscalización, la instalación de las mesas directivas de casillas, la capacitación de los funcionarios de casillas, la integración de los paquetes electorales y su posterior remisión a las juntas distritales, donde serán contados los votos por funcionarios del INE y no por los ciudadanos. 

El segundo reto es para los candidatos, que sepan comunicar al electorado, porque veremos campañas políticas que se apoyaran en redes social, y algunos documentos que hablen de ellos, para ello se habilitará un micrositio que generará el Instituto Nacional Electoral y los Organismos Electorales Locales donde se den a conocer sus trayectoria y propuestas de cada uno de estos y lograra que la gente salga a votar

El tercer reto es que la ciudadanía salga a votar, según dicho la Presidenta del INE Guadalupe Taddei espera una participación del 15%, lo que me parece muy optimista en las condiciones que vemos el proceso electoral, pero más importante aún sepa el elector como se va a votar.

La forma de acudir a la votar, y elegir en la boleta electoral, será totalmente nueva, ya que por primera vez no tacharemos un nombre, sino hay que colocar el número (en un recuadro) de nuestro candidato de preferencia, y el conteo de votos, como ya lo señalé no lo harán los funcionarios de casilla, sino el personal del INE o su equivalente a nivel local, en el caso del Estado de México, el IEEM.

 Finalmente, el cuarto riesgo, es la inseguridad que priva en diversos estados del país, donde la presencia de la delincuencia organizada está presente, y sin duda participaran de manera directa en la votación.

El pasado 25 de marzo, de acuerdo con el mapa de riesgos generado por el Programa de Seguridad de México Evalúa, en ocho entidades existe el riesgo de que el crimen logre imponer juzgadores, ampliando su nivel de impunidad.

Los estados con riesgo alto y muy alto de presentar ataques son: Baja California, Chihuahua, Colima, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Quintana Roo, aquí en opinión de esta investigación, existe el riesgo de que el crimen logre imponer juzgadores, ampliando su nivel de impunidad.

Así los grandes retos que tiene el Estado de mexicano frente a la elección de los titulares del nuevo Poder Judicial de la Federación.

Eduardo Blanco