El multifacético Trump se maneja en varias dimensiones y círculos, como nunca se había visto en operaciones

quirúrgicas desde la Casa Blanca. Venezuela, Cuba, Irán, México, son temas delicados que no suelta, que sí advierte y donde cumple, todo esto está modificando y cambiando la geopolítica y la economía, a las estructuras de gobierno y a la dinámica social.

Ya tiene tras las rejas a Nicolás Maduro, ya sentenció que tomará el control de Cuba, participó en el operativo para abatir a Oceguera y ahora provoca un ataque directo al régimen Iraní que desde que más de una década, fue advertido de no continuar con sus investigaciones y productos de índole nuclear.

 La costosísima movilización de la maquinaria de guerra estadounidense se ha colocado en las costas mexicanas, en el Caribe, Golfo de México, Mediterráneo y Medio Oriente. Drones, aviones de combate, vehículos terrestres, porta-aviones, submarinos, misiles, tanques y artillería; vamos, lo que sea necesario para mostrar fuerza, dominio y control.

La altísima tecnología, sistemas de espionaje, ejercicio diplomático e información permiten actos de enormes precisión para determinar con exactitud en dónde se aprehende a Maduro y cómo, de qué forma situar y abatir a Oceguera o bien estallar un misil en el escondite del Ayatola iraní y su cuerpo de estrategas militares.

No se trata de imprecisiones, tiene el poder y la información. Por ello no hay que menospreciar los sistemas de inteligencia, espías, informantes y funcionarios estadounidenses involucrados en la localización de cárteles de la droga mexicanos y de la actuación de políticos ligados al crimen organizado.

No es por lengua fácil que Trump califica como terroristas a los narcos, presenta un fundamento jurídico para poder intervenir en su combate y destrucción. Y para el caso de México, ya mostró que no necesita emplear militares dentro de nuestro territorio, ni tampoco la anuencia y conocimiento de, -en este caso- la presidenta (con a).

Incluso Sheinbaum, dentro de su ya muy notable nerviosismo cometió una muy delicada declaración al asegurar que: "Si ellos no quieren que estamos ayudando a pasar drogas de México a Estados Unidos, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar Armas a México" (sic). Aceptar esta condición no ayuda y si complica por ello, y entre otras cosas.

Sheinbaum -aunque diga que no lee- debe poner atención en las aseveraciones de Julio Scherer, en sancionar a Mario Delgado por ofrecer cargos diplomáticos, en tener presente que se cumplen dos meses del descarrilamiento del Tren Interoceánico y la Fiscalía General de la República ni siquiera ha citado a Gonzalo “Bobby” López Obrador acerca descarrilamiento y su posible responsabilidad como "supervisor honorífico" en la tragedia que dejó 14 muertos.

Ella está muy ocupada en su mayormente rechazada Reforma Electoral y en tratar de convencer a la FIFA que otorga las garantías necesarias para el desarrollo del Mundial de Fútbol en nuestro país.

Aunque desde Palacio se insista que hay “normalidad “ en el territorio nacional, no es así. Comerciantes, emprendedores, operadores de vehículos de carga y transporte público, dueños de tiendas departamentales y de conveniencia, propietarios de autos particulares, productores del campo y centros educativos pueden corroborar el grado de violencia, saqueos, atracos, incendios y fallecidos que ha dejado el operativo con “el Mencho”.

Hoy más que nunca la CDMX se muestra muy vulnerable en su seguridad, aún cuando continúan los hallazgos de envoltorios con restos humanos. Vienen días difíciles, de mucha incertidumbre y volatilidad pero eso no nos debe distraer del vacío de gobernabilidad que estamos registrado.