Buenos Aires, Argentina, 17 de junio 2020, - El argentino Jean Maggi ha tenido una vida de película:

 quedó discapacitado desde bebé por la polio, tuvo un infarto tras 37 años de mala vida, se convirtió después en todo un deportista y llegó incluso a subir en bicicleta al Himalaya. El oscarizado Juan José Campanella ha hecho de ella un documental que se estrena este miércoles en Netflix.

"Se va a mostrar en (la plataforma de) streaming más importante y de la mano de Campanella; creo que para mí esta situación es inmejorable (...). Más allá de lo personal que estoy viviendo, el documental le va a hacer muy bien a la sociedad para dar un giro en la discapacidad", dice Maggi, de 57 años, en una entrevista con Efe.

UNA VIDA DE PELÍCULA CON DOS ACTOS

Si el año pasado su historia ya se convirtió en libro ("La aventura de romper límites", de Carlos Marcó), ahora está preparada para dar la vuelta al mundo en Netflix en "El límite infinito", y su protagonista considera que su propósito es conseguir que más personas con discapacidad piensen que "todo es posible", en vez de recluirse en supuestos límites.

"Para mí fue más difícil salir con un par de muletas hace 50 años a una sociedad que no estaba preparada para una persona con discapacidad. Eso era lo difícil, ir al Himalaya y cruzar los Andes es todo entrenamiento", dice el atleta.

Nacido en Córdoba, provincia situada en el centro de Argentina, en la actualidad dirige la Fundación Jean Maggi, que entrega bicicletas adaptadas a niños y jóvenes con discapacidad sin recursos para que sigan los pasos de su versión adulta, en vez de entregarse al estilo de vida que lo lastró durante los primeros 37 años de su vida.
Maggi tiene una discapacidad en las piernas debido a la poliomelitis que padeció de pequeño y durante su juventud, dice, cayó en la autocompasión.

"Me encerraba en esto de 'pobrecito yo', que me había tocado esta discapacidad y con lo cual me tenía que arrastrar y todo el mundo me tenía que entender", cuenta.

Eran tiempos de lo que él denomina "vida completamente desordenada" y que se traduce en dos cajetillas de cigarrillos al día y varios cartones de vino en copiosos asados con amigos.

"El infarto vino a ponerle freno (...), el infarto me salvó la vida", dice al repasar su punto de inflexión, cuando estuvo al borde de la muerte, a punto de dejar viuda a su mujer y a sus hijos sin padre.

EL DEPORTISTA QUE LO PROBÓ TODO

Maggi considera que el documental que se estrena este miércoles "muestra las dos etapas", cómo pasó de tener "un cuerpo enfermo a un cuerpo sano".

A aquel día casi fatal le han sucedido 16 años de deporte de alto rendimiento: primero llegó la maratón de Nueva York, competiciones "ironman" (triatlones extremos), cruce de los Alpes suizos, cruce de los Andes a caballo, esquí de nieve en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, donde fue abanderado argentino.

Además, ha practicado otros deportes adaptados como tenis, básket, golf y natación.
"Bueno, y esquí acuático", agrega tras unos segundos, después de olvidarse al enumerar los deportes.

Cuando alguien le dice que está loco por haber hecho todo eso, responde que esa persona tiene un "concepto errado" de la discapacidad, y que la locura habría sido continuar con el tabaco y el vino.

"Los Andes a caballo los cruzó San Martín", pone como ejemplo para indicar que el General José de San Martín, libertador de Argentina, Chile y Perú sin discapacidades conocidas, hizo lo mismo que él en el siglo XIX.

Su mayor gesta hasta el momento -la de Maggi, no la de San Martín- fue el 3 de agosto de 2015, cuando llegó con su inseparable bici al punto más alto transitable del planeta, el paso Khardung La (India), a 5.600 metros sobre el nivel del mar.
Había un lugar en Argentina que estaba solo 200 metros por debajo de ese, pero el atleta pensó que, ya que iba a hacerla, la tenía que hacer "bien".

BAJO EL FOCO DE CAMPANELLA, MAGGI LLEGA A NETFLIX

Tras la aventura del Himalaya, Maggi empezó a explorar la posibilidad de llevar al cine su historia, e incluso habló con otros directores que le propusieron hacer una ficción.

"Pero Campanella me dijo 'las imágenes son muy poderosas como para ficcionar eso' y él empezó a trabajar con su equipo", recuerda sobre sus primeras interacciones con el director de "El secreto de sus ojos" (2009), que fueron por WhatsApp.

El documental cuenta con imágenes de archivo que grabaron los acompañantes de Maggi al Khardung La, además de las entrevistas y nuevas partes grabadas por el equipo de Campanella.

"Nos enganchamos con una conexión, con él y con su gente, muy desde lo humano. Hizo muy fácil el trabajo", dice sobre su relación con el cineasta.
Ahora, aunque reconoce que está nervioso por ver cómo se comporta el documental en Netflix, dice que lo más importante para él es que sea un "trampolín" para que "la fundación se expanda" y así llegar a más jóvenes.

Eso, y recuperar la forma física después de la cuarentena por la pandemia de coronavirus, que aún permanece vigente en Córdoba, donde vive: "he vuelto al entrenamiento pero no me conecto", lamenta Maggi, que ya planea nuevos desafíos a pesar del confinamiento.

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