Hong Kong, como respuesta a las grandes manifestaciones prodemocracia del año pasado en la excolonia británica, a pesar de las amenazas de sanciones de Estados Unidos.
Como se esperaba, los casi 3.000 diputados de la Asamblea Nacional Popular (ANP) china adoptaron por unanimidad esta medida que ha reactivado las protestas en Hong Kong y llevó a Estados Unidos y Gran Bretaña a convocar una reunión informal del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este viernes para analizar la situación.
Washington revocó el estatus especial de Hong Kong, lo que allana el camino para retirar los privilegios económicos y comerciales de que goza la excolonia británica.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, dijo que el estatus ha sido suspendido porque China incumple los acuerdos firmados con Gran Bretaña para su retroceso y que le conferían un alto grado de autonomía.
"Ninguna persona razonable puede decir hoy en día que Hong Kong mantiene un alto grado de autonomía de China", afirmó.
China ha hecho de la ley de seguridad una prioridad en la sesión anual de la ANP tras las protestas que sacudieron la excolonia a favor de la democracia durante siete meses el pasado año.
La ley castigará la secesión, la subversión del poder del Estado, el terrorismo y actos que pongan en riesgo la seguridad nacional y permitirá que las agencias de seguridad del continente operen abiertamente en Hong Kong
Li Zhanshu - el presidente del Comité Permanente del ANP - dijo que la ley está "en línea con los intereses fundamentales de todos los chinos, incluidos los compatriotas de Hong Kong".
La jefa del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, prometió "reforzar la aplicación de la ley y la educación para defender la seguridad nacional".
En Hong Kong, los opositores a la influencia del gobierno central afirman que la medida abre el camino a un retroceso sin precedentes de las libertades en esta metrópolis financiera de siete millones de habitantes.
"Es el fin de Hong Kong", dijo a la AFP Claudia Mo, diputada prodemocracia en el Consejo Legislativo hongkonés. "A partir de ahora, Hong Kong será una ciudad china como las otras", añadió.
Joshua Wong, una de las figuras más destacadas de la oposición, estimó que la futura ley va a "matar los movimientos democráticos" en el territorio autónomo.
Estados Unidos trató el miércoles de convocar una reunión formal del Consejo de Seguridad para analizar la aprobación de la ley, pero China lo vetó.
Tras sumarse Gran Bretaña, Estados Unidos convocó para este viernes una reunión informal por videoconferencia que permitirá a los miembros plantear varios asuntos, a lo que en principio, China no puede oponerse.
La reunión está prevista este viernes por la mañana, según informaron diplomáticos a la AFP.
- Acción estadounidense -
Según la ley aprobada el año pasado para apoyar el movimiento prodemocracia, Washington debe certificar que Hong Kong todavía goza de las promesas de libertad realizadas por Pekín cuando negoció con Gran Bretaña la devolución de la colonia.
En un comunicado conjunto, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia acusaron este jueves a Pekín de violar sus obligaciones internacionales respecto a Hong Kong.
El presidente Donald Trump aseguró que anunciará "lo que vamos a hacer con China" en una conferencia de prensa prevista este viernes, y dejó claro que "no está contento" con Pekín aunque no dio más detalles.
Esta medida sería un acto de "barbarie", denunció el jueves la oficina del ministerio chino de Relaciones Exteriores en el enclave.
- Ley del himno -
La reacción de Washington se produce después nuevas manifestaciones el miércoles en Hong Kong contra otro polémico proyecto de ley que criminaliza los insultos al himno nacional.
La policía dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos y detuvo a más de 300 personas, la mayoría por infringir la prohibición de manifestarse.
"Es como un toque de queda de facto", dijo Nathan Law, un prominente abogado prodemocracia, a la AFP.
"Creo que la gente tiene que entender por qué la gente está realmente enojada".
Pero un portavoz de la oficina de enlace de Pekín en Hong Kong advirtió a los manifestantes que "no jueguen con fuego", tras apoyar la ley de seguridad, según la agencia estatal Xinhua.
Según sus detractores, la medida supone el fin del principio "un país, dos sistemas", que rige las relaciones entre Hong Kong y Pekín desde que el territorio fue devuelto por el Reino Unido a China en 1997.

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