El mandatario Miguel Díaz-Canel dijo en la televisión cubana que habrá dos etapas de “desescalamiento” y la primera de ellas tendrá tres fases. No precisó fecha para el inicio del programa, pues dependerá de cómo se comporte la epidemia, pero de seguir al ritmo actual podría decretarse entre la mitad de la semana que viene y el inicio de la siguiente.

Entre las medidas están el uso obligatorio de mascarillas en todas partes y la desinfección de lugares públicos. Se prohibirá la entrada a los centros laborales a trabajadores con síntomas de problemas respiratorios y quienes por decisión sanitaria no puedan regresar a su actividad recibirán el 100% de su salario. El transporte público estatal o privado también volverá a reactivarse gradualmente y las clases se reanudarán en septiembre.

El turismo comenzará con el mercado nacional y cuando se abra al internacional se tomará la temperatura de los pasajeros, se les hará el test y sólo estarán abiertos algunos destinos de playa. Para los cubanos, las playas y piscinas se abrirán de manera restringida. Paulatinamente se permitirán los oficios religiosos.

Unas 11 provincias no han reportado contagios desde hace un mes y los pacientes se concentraron en el occidente del país, Matanzas y La Habana.

El director de Epidemiología del Ministerio de Salud, Francisco Durán, reportó el jueves ocho nuevos infectados y un deceso. Cuba acumula 2.135 casos y 84 fallecidos.

Por su parte, el presidente mexicano Andrés Manuel López apostó por una paulatina normalización en la frontera con Estados Unidos, por la que desde el 20 de marzo sólo se permite el paso en caso de actividades esenciales y a ciudadanos estadounidenses o con residencia en ese país.

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