mientras que otros expertos de salud aseguraron que requiere de más estudios antes de celebrarse.

El anuncio se dio después de días en que representantes de la Casa Blanca sugirieron que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) retrasaba la aprobación de una vacuna y de tratamientos para la enfermedad por motivos políticos, lo cual trastoca las posibilidades de reelección de Trump.

En vísperas de la Convención Nacional Republicana, Trump emitió la orden de emergencia, la cual facilitará que algunos pacientes obtengan el tratamiento.

El plasma sanguíneo tomado de pacientes que se han recuperado del coronavirus es rico en anticuerpos y podría brindar beneficios a quienes luchan contra la enfermedad. Pero la evidencia no ha sido concluyente en cuanto a cómo funciona o cuál es la mejor forma de administrarlo y cuál es la dosis requerida.

En una carta en la que describe la autorización de emergencia, la directora científica de la FDA, Denise Hinton, destacó que “el plasma de COVID-19 no debería considerarse como un nuevo estándar de atención para el tratamiento de pacientes con COVID-19. Habrá datos adicionales provenientes de otros análisis y de pruebas clínicas bien controladas que se realizarán en los próximos meses”.

Una autorización de uso de emergencia no equivale a una aprobación total por parte de la FDA.

Pero Trump ha dejado en claro a sus asesores que estaba ansioso por recibir buenas noticias en la lucha contra la pandemia, y el momento del anuncio le permite dirigirse a la convención nacional con cierto ímpetu. El mandatario y sus asesores describieron la medida como una avance “importante” y utilizaron la sala de prensa de la Casa Blanca para realizar el anuncio.

Trump también mostró algo de inusual disciplina durante su conferencia de prensa, apegándose a su agenda, refiriendo dudas al director de la FDA, Stephen Hahn, y respondiendo únicamente a tres preguntas de los reporteros.

La Casa Blanca se ha tornado impaciente con la demora para la aprobación del uso de plasma, pero las acusaciones de retrasos deliberados por parte de la FDA, que fueron realizadas sin presentar evidencia, fueron tan sólo el más reciente ataque del equipo de Trump contra la burocracia de lo que llama “Estado profundo”. El jefe de despacho de la Casa Blanca, Mark Meadows, no entró en detalles, pero dijo que “hemos visto a varias personas que no han sido tan diligentes como deberían serlo en términos de llegar al fondo del asunto”.

“El presidente intenta reducir los procedimientos burocráticos excesivos”, dijo Meadows en una entrevista con el programa “This Week” de ABC. “Tenía que asegurarse de que sintieran las críticas. Si no ven la luz, entonces deben sentir las críticas, porque el pueblo estadounidense está sufriendo”.

El anuncio de la autorización se dio un día después de que Trump tuiteó fuertes críticas al proceso de tratamiento contra el virus, que ha causado la muerte de más de 175.000 estadounidenses y perjudicado sus posibilidades de reelección. La Casa Blanca ha invertido una enorme cantidad de recursos al proceso expedito del desarrollo de una vacuna, y los asesores de Trump han apostado por una “sorpresa de octubre” que pudiera ayudar al mandatario a recuperar terreno en las preferencias.

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