Los comentarios al parecer son la primera confesión pública de soldados implicados en masacres, violaciones y otros crímenes ordenados por el ejército contra los rohinyas en el país predominantemente budista, y el grupo Fortify Rights dejó entrever que esos relatos podrían constituir una prueba importante para una investigación que realiza la Corte Penal Internacional.

Más de 700.000 rohinyas han huido de Myanmar a la vecina Bangladesh desde agosto de 2017 para escapar a lo que el ejército de Myanmar describió como un campaña de limpieza después de un ataque de un grupo insurgente rohinya en el estado de Rakhine. El gobierno de Myanmar ha negado las acusaciones de que las fuerzas de seguridad cometieron violaciones y asesinatos a gran escala e incendiaron miles de viviendas.

Fortify Rights, que se concentra en Myanmar, dijo que los dos soldados rasos del ejército huyeron del país el mes pasado y se cree que la Corte Penal Internacional los tiene en custodia en Holanda, que investiga la violencia contra los rohinyas.

Según Fortify Rights, los soldados rasos Win Tun, de 33 años, y Zaw Naing Tun, de 30, que eran parte de batallones de infantería ligera distintos, proporcionaron “los nombres y rangos de 19 perpetradores directos del ejército de Myanmar, incluidos ellos mismos, así como de seis comandantes... que ellos afirman ordenaron o contribuyeron a crímenes atroces contra los rohinyas”.

Los videos fueron filmados en julio, cuando los soldados estaban en custodia del Ejército de Arakan, un grupo guerrillero étnico en Rakhine que libra una lucha armada contra el gobierno, e incluyeron subtítulos traducidos al inglés, dijo el grupo de derechos humanos. Los videos fueron difundidos en la página de Fortify Rights de un sitio para compartir videos, donde The Associated Press los vio.

La AP no logró corroborar de manera independiente el relato de los soldados o determinar si hicieron sus declaraciones bajo coacción.

Sin embargo, agencias de Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos han documentado ampliamente las atrocidades que las fuerzas de seguridad de Myanmar perpetraron contra los rohinyas. La Corte Internacional de Justicia aceptó el año pasado considerar un caso en el que se acusa a Myanmar de cometer genocidio contra ese grupo. Los procedimientos de la corte podrían continuar por años.

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