"El 9 de octubre, los ministros de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán y de Armenia están invitados a Moscú para consultas" con la mediación de la diplomacia rusa, indicó el Kremlin en un comunicado. Se desconoce si alguno de los dos países aceptó la invitación.

Putin, que se reunió con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, instó a "detener los combates en Nagorno Karabaj por razones humanitarias para intercambiar los cuerpos de los muertos y los prisioneros", añadió el Kremlin.

El ministro de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán, Ceyhun Bayramov, se encontraba en Ginebra para reunirse con el grupo de Minsk (Rusia, Francia, Estados Unidos), encargado de la mediación internacional sobre este viejo conflicto de más de 30 años.

El jefe de la diplomacia armenia será recibido el lunes en Moscú por su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.

Desde el 27 de septiembre, separatistas armenios de la república autoproclamada de Nagorno Karabaj y las fuerzas azerbaiyanas se enfrentan de nuevo en este enclave montañoso.

Azerbaiyán está determinado a conquistar por las armas Nagorno Karabaj, una región separatista poblada esencialmente por armenios y asegura que solo la retirada de las tropas enemigas pondría fin a los combates.

Hasta ahora, los múltiples llamados a la tregua de la comunidad internacional han sido en vano.

- Periodistas heridos -

Los combates prosiguieron el jueves y una emblemática catedral fue alcanzada por las bombas en dos ocasiones.

Stepanakert, capital del territorio separatista, y otras zonas pobladas de Azerbaiyán, fueron bombardeadas, según las autoridades locales.

La catedral de Shusha, una localidad situada a una quincena de kilómetros al sur de Stepanakert, y que tiene gran simbolismo histórico, resultó muy dañada por los bombardeos este jueves.

Si bien en el primer bombardeo no se registraron víctimas, en el segundo periodistas rusos y locales resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.

Tras el primer bombardeo, un corresponsal de la AFP constató importantes daños en el lugar: un gran agujero en el techo del edificio, vitrales destrozados y los bancos y varios objetos religiosos caídos entre el polvo y los escombros.

"Aquí no hay militares ni nada estratégico. ¿Cómo se puede bombardear una iglesia? Es una catedral muy importante para nosotros", dice indignado Simeon, que fue a constatar los daños en el templo de San Salvador.

La catedral de Shusha había sido reconstruida en los años 1990 tras la primera guerra de Nagorno Karabaj, y se convirtió en un símbolo para los armenios.

El ejército azerbaiyano desmintió haber disparado contra la catedral, afirmando no tomar por objetivo "edificios y monumentos históricos, culturales y muy en particular religiosos".

Por otro lado, Azerbaiyán acusó este jueves a los separatistas de haber "disparado contra zonas habitadas" por civiles, como los distritos de Bardinsk, Agdjabedin, Goranboy, Terter y Agdam. "Hay muertos y heridos", según su Ministerio de Defensa.

"Estamos en casa y no iremos a ninguna otra parte. Lo digo con mi corazón, no le tenemos miedo a nada", señaló Abdul Jeyjun Guliyev, en el pueblo azerbaiyano de Aljanly, cercano al frente. No obstante, el pueblo habría sido blanco de bombardeos por la noche y junto a su familia se refugió en el sótano.

- Tensión regional -

Según las autoridades separatistas, la mitad de los cerca de 140.000 habitantes de Nagorno Karabaj han sido desplazados en los últimos doce días.

El balance oficial de los combates desde el 27 de septiembre es de entre 300 y 400 muertos, entre ellos unos 50 civiles.

Pero sigue siendo muy parcial y Azerbaiyán no anuncia sus pérdidas militares. Ambos bandos afirman haber eliminado a miles de soldados enemigos.

En una región donde rusos, turcos, iraníes y occidentales tienen intereses, el temor es que el conflicto se internacionalice.

Turquía ya fue acusada de participar con hombres y armas en el conflicto, apoyando a Azerbaiyán.¨

Azerbaiyán decidió este jueves llamar a su embajador en Grecia respondiendo a una decisión similar de Atenas. Bakú había pedido a Atenas que investigara unas informaciones acerca de la llegada a Nagorno Karabaj de un grupo de armenios procedentes de Grecia para combatir.

El presidente ruso, Vladimir Putin, con un rol de árbitro regional, advirtió que si las hostilidades se extienden fuera de Karabaj al territorio armenio, Rusia cumplirá con sus "obligaciones" derivadas de su alianza con Armenia.

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