de Asia-Pacífico, entró este sábado en vigor con la esperanza de que incentive la recuperación económica en plena pandemia.

El tratado se empezó a gestar en el seno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), pero China ha ido cobrando protagonismo por su tamaño y hegemonía económica que avanza en detrimento de Estados Unidos, que no forma parte de la RCEP.

"El comercio es un importante factor de crecimiento en Asia, y la entrada en vigor de la RCEP pondrá a Asia en la trayectoria de crecimiento anterior a la COVID-19", indicó el viernes el jefe regional de Comercio Global de HSBC en Asia Pacífico, Ajay Sharma.
El experto afirmó que el tratado aumentará el comercio entre los países asiáticos, que es actualmente más voluminoso que el que tiene con Norteamérica y Europa juntos.

"La RCEP facilitará a las empresas usar el Sudeste Asiático como una base de producción y podría acelerar la diversificación de las cadenas de suministro y la relocalización de las inversiones ya en marcha en Asia", agregó Sharma en un comunicado.
Uno de los puntos claves es que los países firmantes podrán beneficiarse de la bajada de aranceles si pueden demostrar que al menos el 40 por ciento de las partes de sus productos tienen origen en la región de la RCEP.

El tratado entra hoy en vigor en Australia, Brunéi, Camboya, China, Japón, Laos, Nueva Zelanda, Tailandia, Singapur y Vietnam, mientras que el 1 de febrero lo hará en Corea del Sur y aún no lo han ratificado Birmania (Myanmar), Filipinas.

Casi 10 años de negociaciones

La RCEP, que empezó a negociarse en 2012, es un acuerdo económico que busca eliminar los aranceles y cuotas en el 65 % de los productos, que se ampliará al 90 % en 20 años, y otras barreras al libre comercio.

Los países firmantes representan un mercado de unos 2 mil 200 millones de personas, cerca del 30 % de la población mundial, en la región con mayor crecimiento económico del mundo.

El tratado armoniza las normas sobre la propiedad intelectual y aborda la economía digital y el comercio electrónico, en auge tras el inicio de la pandemia, pero no contiene regulación sobre los derechos laborales y el impacto medioambiental.

Sindicatos y activistas de la región critican que el megatratado se haya negociado de forma opaca, sin consultar a la sociedad civil, y que una mayor liberalización de la economía se producirá en detrimento de los servicios públicos, el medio ambiente y los derechos laborales.

Otro temor de las organizaciones de campesinos es que la RCEP acelere la pérdida de tierras en la región, donde en la última década 9.6 millones de hectáreas han pasado de las comunidades rurales a multinacionales como la singapurense Wilmar, la surcoreana Daewoo o la china Beidahuang, según datos de la ONG Grain.

Desventajas

El analista del Instituto de Estudios Internacionales y Extratégicos (ISIS, en sus siglas en inglés) en Malasia Calvin Cheng opinó que las economías firmantes se beneficiarán de la RCEP a corto y, sobre todo, a largo plazo.

Calificó de positivo la posibilidad de que nuevos países se unan en el futuro al acuerdo, aunque reconoció que se han dejado asuntos fuera como los derechos laborales y el cambio climático.

"Es una desventaja, pero una de las razones por las que se ha hecho así es que algunos miembros de la RCEP son economías relativamente poco desarrolladas (Laos, Camboya)", indicó Cheng.

Además del descenso del comercio, la pandemia ha causado desbarajustes en las cadenas de suministro en Asia y ha mostrado la importancia de los sistemas estatales de salud y sociales, lo que requiere financiación por medio de impuestos.

En este sentido, Cheng recordó que los aranceles comerciales solo representan entre el 5 y el 10 % de los ingresos de los gobiernos, que para financiar el gasto sanitario y social dependen más de los impuestos directos, como en de la renta, e indirectos.

La RCEP supone el primer tratado de libre comercio de Japón con China y Corea del Sur y también el primer mega acuerdo comercial del que forma parte Pekín.

En un informe el pasado marzo, expertos de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, en sus siglas en inglés) indicaron que el megatratado beneficiará la balanza comercial de países más desarrollados como Japón en detrimento de otros menos ricos como Tailandia, Indonesia o Camboya.

Así, el informe afirma que la balanza comercial de la ASEAN "se deteriorará un 6 por ciento anualmente", al aumentar sus importaciones más que las exportaciones.

En 2019, India decidió salirse del acuerdo para proteger su mercado, incluido el sector agropecuario, ante el temor a verse inundada de productos más baratos, principalmente de China.

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