la escalada bélica en Medio Oriente. A pesar del ofrecimiento diplomático, los bombardeos y el intercambio de misiles entre ambas naciones continuaron registrándose durante las últimas horas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, propuso un plan de paz a Irán y se mostró optimista sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo, mientras que Teherán indicó que dejará pasar los buques “no hostiles” por el estratégico Estrecho de Ormuz.
Irán y Estados Unidos negocian para tratar de poner fin al conflicto, volvió a asegurar Trump, aunque añadió que las operaciones militares contra la república islámica continúan “sin descanso”.
La prensa estadounidense menciona además el envío de tres mil soldados paracaidistas estadounidenses como refuerzo a Oriente Medio. El Ejército israelí también subrayó que prosigue sin cambios su ofensiva en Irán y Líbano, y Teherán volvió a lanzar misiles hacia Israel.
Sin embargo, varios medios, entre ellos The New York Times y Canal 12 de Israel, sostienen que la administración Trump ha hecho llegar a Irán, por mediación de Pakistán, que mantiene buenas relaciones con ambas partes, un plan de paz de 15 puntos.
Según tres fuentes no identificadas citadas por Canal 12, Estados Unidos propone un alto el fuego de un mes, el tiempo necesario para que las autoridades iraníes estudien sus demandas.
Entre esos 15 puntos, cinco se refieren al programa nuclear iraní, otros exigen el abandono del apoyo a los grupos proiraníes en la región, como Hezbolá o Hamás, y uno insiste en que el estrecho de Ormuz, ruta clave de los hidrocarburos mundiales, permanezca abierto a la navegación marítima.
Con miles de marines adicionales de Estados Unidos en camino al Golfo Pérsico, mientras ambas partes intercambian andanadas de proyectiles e Irán negando que haya negociación alguna, la guerra mantenía un ritmo intenso un día después de que Trump aplazó la fecha límite para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz. El control de Teherán sobre esa crucial vía fluvial ha trastocado el transporte marítimo internacional, provocando un pronunciado aumento en los precios del combustible y amenazando a la economía mundial.
Cualquier conversación entre Estados Unidos e Irán enfrentaría enormes desafíos. Muchos de los objetivos cambiantes de Washington - en particular sobre el programa nuclear y de misiles balísticos de Irán- siguen siendo difíciles de alcanzar.
Irán también mantiene un enorme recelo hacia Estados Unidos, que durante el Gobierno de Trump ha lanzado dos ataques contra la República Islámica durante conversaciones diplomáticas de alto nivel, incluida la ofensiva del 28 de febrero que inició el conflicto actual, al tiempo que los países vecinos a Teherán también se han visto afectados.