Un juez de EEUU ordena desconectar a la embarazada en muerte cerebral

El hospital en el que lleva dos meses ingresada se oponía a desconectarla, amparándose en la ley tejana.

“Esta es una situación triste para todos. Estamos aliviados porque Erick Muñoz podrá ahora seguir adelante con el entierro de su esposa”, dice la abogada de la familia.

Marlise, de 33 años, sufrió una embolia pulmonar a finales de noviembre que les privó tanto a ella como al feto de oxígeno, lo que ha causado al feto, de unos 22 meses, daños irreversibles.

El reverendo y activista Stephen Broden defiende pese a todo la vida del no nacido: “Creemos que no ha habido nadie que represente los intereses del feto. Nosotros le representamos. Hay familias que están dispuestas a hacerse cargo del niño sin importar la condición en la que nazca”, afirma.

El caso ha suscitado gran interés público en Estados Unidos, movilizando también a los simpatizantes de la familia Muñoz.

El hospital tiene hasta el lunes por la tarde para cumplir la sentencia y la voluntad de Marlise, quien había dejado claro que, llegado el caso, no quería ser mantenida con vida artificialmente.

 

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