boicot al estado judío, el antisemitismo y por tener vínculos con el terrorismo.

Omar Shakir, de nacionalidad estadunidense, recibió la orden de abandonar Israel después de que la Corte Suprema israelí confirmó una orden de expulsión de acuerdo a una ley de 2017, que permite deportar a extranjeros. Shakir informó mediante un comunicado que “esto nunca ha sido sobre Boicot,

Desinversiones y Sanciones (BDS). Siempre se trató de los esfuerzos del gobierno israelí para silenciar a Human Rights Watch” y calificó su expulsión como “un ataque al movimiento de derechos humanos”.

"Si el gobierno israelí puede deportar a alguien que documente abusos de derechos sin enfrentar consecuencias, ¿cómo podemos detener los abusos de derechos?", dijo antes de su partida según Ynet.

En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Estratégicos, que tiene el objetivo de combatir el movimiento BDS, respaldó la salida de Shakir. “Israel, como cualquier país en su sano juicio, tiene derecho a decidir a quién le da la libertad de ingresar y trabajar dentro de sus fronteras”.

El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, dijo que Shakir continuará con su trabajo desde Jordania y adelantó que no tendrá reemplazo porque pasaría lo mismo con él.

Explicó que se trataba de un castigo para Shakir por el trabajo de HRW, la cual pide a las empresas en los asentamientos de Israel en Cisjordania que cesen sus
actividades. HRW no apoya los boicots contra Israel, pero sí defiende los derechos de los activistas a participar en protestas no violentas, afirmó el directivo.

La Campaña Internacional de BDS surgió desde 2004 por una iniciativa palestina de aplicar al estado de Israel un boicot económico, cultural y político.

En su sitio electrónico informan que su objetivo es “derribar esa ideología sionista que mantiene a un pueblo prisionero en su tierra mientras la explota en su propio beneficio [...] que Israel se retire de todos los territorios ocupados en 1967, incluido Jerusalén”, precisa.

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