El coronavirus es una simple "gripecita", todos moriremos algún día, hay que enfrentarse al virus "como un hombre": mientras la pandemia se agudizaba en el país más poblado de América Latina, en los últimos meses, este tipo de declaraciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, causaron polémica.

Con más de un millón 6 mil infectados y más de 65 mil muertos por COVID-19, actualmente Brasil es el segundo país más afectado por la pandemia en el mundo, detrás de Estados Unidos.

Ahora, Bolsonaro podrá enfrentarse al coronavirus "como un hombre". Tras sufrir síntomas, como fiebre de 38 grados, el mandatario se hizo la prueba de COVID-19, cuyo resultado fue positivo.

La emisora de radio Band informó que se trata de la segunda prueba a la que se ha sometido Bolsonaro en los últimos días. Sin embargo, no es la primera vez que el jefe de Estado, que siempre ha minimizado el riesgo del coronavirus, se hace la prueba.

Esto ya había sido necesario a principios de marzo cuando el populista de derecha regresó de un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Florida. No obstante, mientras que muchos de los acompañantes de Bolsonaro dieron positivo, la prueba del presidente resultó ser negativa. Desde mayo esto se sabe con certeza, puesto que el Tribunal Supremo obligó al mandatario a hacer públicos los resultados - una muestra de lo mucho que se desconfía de él.

En efecto, durante la crisis del coronavirus, las acciones del presidente brasileño contribuyeron a destruir la confianza en su persona e hicieron dudar de su sano juicio.

Desde un principio, criticó duramente las medidas de restricción contra el coronavirus, que fueron implementadas por los estados y municipios, pero que, en parte, ya se han vuelto a levantar. Apenas hace pocos días vetó una ley en el Congreso dirigida a ordenar el uso de mascarillas en público.

En varias ocasiones, Bolsonaro ignoró la obligación de usar tapabocas, así como las medidas de distanciamiento social en la capital, Brasilia. Mientras que en Manaos, Sao Paulo y Río de Janeiro se cavaban fosas comunes para enterrar a las víctimas mortales del coronavirus, en sus reuniones con sus seguidores, el presidente se presentaba sin mascarilla, abrazando a sus fans y estrechándoles la mano.

A finales de junio, un tribunal se vio obligado a ordenar al presidente usar tapabocas en público, advirtiendo que de lo contrario sería multado. Sin embargo, incluso después de ese fallo, Bolsonaro ha sido visto varias veces sin máscara. Apenas el sábado pasado publicó fotos en las redes sociales en las que posaba sin la protección facial junto a varios ministros, así como el embajador de Estados Unidos, durante una cena con motivo del Día de la Independencia de ese país.

Según una de las controvertidas declaraciones de Bolsonaro sobre el coronavirus, en su calidad de exatleta (Bolsonaro fue paracaidista en el Ejército brasileño) no le preocupaba un eventual contagio con COVID-19. Las respuestas irónicas en las redes sociales no se hicieron esperar. Algunos usuarios escribieron que no sabían que el ejercicio físico volvía inmunes a las personas. Otros subieron videos a las redes, en los que el presidente no destaca precisamente por su buen estado físico.

En marzo, el jefe de Estado también aseguró que después de sobrevivir las puñaladas, una gripecita no lo mataría, refiriéndose al ataque con arma blanca que sufrió durante la campaña electoral en 2018.

Al parecer, Jair Bolsonaro no tiene mucho temor incluso después de contagiarse con el nuevo coronavirus. Además, dijo que está siendo tratado con cloroquina, el "remedio milagroso" contra COVID-19. El medicamento contra la malaria es controvertido. En junio, la Organización Mundial de la Salud frenó las pruebas con cloroquina, porque no se había podido comprobar su efecto sobre pacientes con coronavirus.

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