La peor crisis sanitaria desde el brote de gripe de 1918 ha provocado una agitación económica en todo el mundo y, justo cuando se estaba reiniciando la industria del turismo, se teme una segunda ola del virus que vuelva a confinar a la población, después de que Reino Unido haya impuesto una cuarentena a los viajeros procedentes de España.

“El Reino Unido necesita un sistema de pruebas de pasajeros y rápido”, dijo el consejero delegado de Heathrow, John Holland-Kaye. “Sin él, Reino Unido solo estará jugando a una ruleta de las cuarentenas”.

“Nuestros competidores europeos se adelantan a las pruebas de pasajeros, así que si el Reino Unido no actúa pronto, 'Global Britain’ no será más que un eslogan de campaña”, dijo Holland-Kaye.

El primer ministro británico Boris Johnson ha sido criticado por ser demasiado lento en la elaboración de un sistema de pruebas a nivel nacional, y el Gobierno ha apostado por una estrategia de tests en los domicilios que se ha visto lastrado por los retrasos en los resultados.

Heathrow, junto con las aerolíneas y toda la industria turística, ha recibido un fuerte impacto por la pandemia.

El número de pasajeros cayó un 96% en el segundo trimestre, mientras que el volumen de cargamentos transportados cayó más de un 30%. Los ingresos cayeron un 85%. Heathrow, sin embargo, dijo que sus finanzas siguen siendo robustas.
Dijo que tenía suficiente dinero para aguantar al menos hasta junio de 2021 sin ingresos.

“Hemos acordado una renuncia a los 'covenants’ financieros (condiciones ligadas a la deuda con los acreedores) hasta el final de 2021 y mantenemos nuestro estado de calificación crediticia de grado de inversión”, dijo.

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