Un nuevo incendio estalló la tarde del miércoles en el campo de refugiados de Moria, en zonas donde no había ardido hasta ahora, menos de 24 horas después del fuego que asoló la mayor parte de este centro de migrantes en la isla griega de Lesbos.

Según medios locales, las familias que se habían quedado allí porque sus carpas no se habían incendiado han salido corriendo para escapar de las llamas, muchas con bebés en brazos.

Un denso humo negro cubrió el cielo en toda la zona, donde se han reforzado las fuerzas policiales y los equipos de bomberos.

La principal entrada de migrantes en Grecia, frente a la vecina Turquía, la isla de Lesbos en el Mar Egeo, con una población de unos 85.000 habitantes, se sumió en una crisis sin precedentes y el servicio de Protección Civil griego declaró el "estado de emergencia" en la isla.



Aunque la gente puede aparentemente salir de la zona inmediata de peligro, no logra dirigirse hasta la capital local, Mitilene, debido al cordón policial que bloquea todo acceso a la ciudad para evitar una propagación del coronavirus.

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