"Colocamos cientos de ramos armados con perejil y otras hierbas abortivas para que el proyecto de despenalización y legalización se debata y sea aprobado para cambiar esta realidad", señaló AIA en un comunicado distribuido en las puertas del edificio del parlamento.

Según estadísticas de AIA, cada año se practican unos 450.000 abortos clandestinos en Argentina y las hierbas suelen ser usadas por mujeres sin recursos económicos, con riesgo para su salud.

El presidente del país, Alberto Fernández, se comprometió en su discurso ante el Congreso el 1 de marzo a enviar un proyecto de ley para garantizar la interrupción voluntaria del embarazo, a dos años del rechazo que sufrió en el Senado una iniciativa similar que tenía aprobación de los Diputados, en un país de fuerte influencia católica.

En las vísperas del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, AIA organizó la campaña #RamosDeLaDeshonra.

El propósito de la entidad es "visibilizar la situación de extrema precariedad que experimentan mujeres y personas gestantes ante la criminalización del aborto en nuestro país y la falta de garantías para el acceso universal a un servicio de calidad provisto por profesionales de la salud", se indicó en la declaración.

El proyecto aún no fue enviado por Fernández a raíz de que el oficialismo (peronistas y centroizquierdistas) desea librar el debate de manera presencial, con los legisladores en sus bancas.

Las sesiones legislativas se realizan actualmente en forma remota y virtual por la pandemia del coronavirus que ha causado casi 19.000 muertos y más de 700.000 contagios en un país de 44 millones de habitantes.

El 9 de marzo pasado, sin casos aún de covid-19, miles de personas se habían movilizado para apoyar la legalización del aborto, entre otras demandas por el Día Internacional de la Mujer.

En Argentina solo está permitido el aborto en caso de violación o de peligro para la vida o la salud de la mujer.

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