Guterres, a través de su portavoz, expresó su preocupación por el ataque, anunciado por los hutíes y posteriormente confirmado por las autoridades de Riad.

“El secretario general recuerda que los ataques contra objetivos e infraestructuras civiles violan la ley humanitaria internacional”, señaló en una nota Naciones Unidas.

Guterres llamó “a todos los actores a ejercer máxima contención y a demostrar un compromiso serio para participar en un proceso político facilitado por la ONU y llegar a un acuerdo negociado para poner fin al conflicto y al sufrimiento de los yemeníes”.

Según Arabia Saudí, un misil fue lanzado contra una estación de Aramco, sin causar víctimas ni afectar la distribución de crudo, después de que los hutíes reivindicasen el ataque.

La acción se produjo pocas horas después de que concluyera una cumbre telemática del G20 organizada desde Riad por Arabia Saudí, presidente de turno del grupo, y mientras se encontraba en el país de visita oficial el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.

El pasado mes de septiembre los hutíes aseguraron haber atacado dos destacadas plantas de Aramco, provocando la suspensión del 50 % de la producción de crudo saudí, pero Riad desmintió su autoría y apuntó a Irán, su principal enemigo y aliado de los rebeldes chiíes.

Yemen es escenario de un conflicto armado que comenzó en 2014, cuando los rebeldes hutíes se alzaron en armas contra el Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi y tomaron la capital, Saná.

En marzo de 2015, una coalición liderada por Arabia Saudí inició su intervención militar en apoyo de Hadi haciendo que la violencia se recrudeciera y la guerra tomara una dimensión regional.

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