programa de reformas sociales y medioambientales del presidente Joe Biden, lo que avanzaría su proyecto de transformar el país, después de anotarse una victoria con la aprobación de su plan de infraestructuras.

La Cámara de Representantes aprobó a principios de este mes el proyecto de ley bipartidista de infraestructuras por 1,2 billones de dólares, el mayor paquete de obras públicas de Estados Unidos desde que Dwight Eisenhower creara el sistema de carreteras interestatales en 1956.

Los demócratas en la Cámara Baja están en camino de seguir ese camino y aprobar también el paquete de "infraestructura humana" de 1,75 billones de dólares, tan pronto como este jueves por la noche. No obstante, se enfrentan a vientos en contra en medio del aumento de los precios de la gasolina y los alimentos.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo a los periodistas en el Congreso que la votación sobre la aprobación final "con suerte, se llevará a cabo esta tarde".

El plan, apodado "Build Back Better" (Reconstruir mejor), es "una visión espectacular del futuro, una acción transformadora e histórica en materia de salud, atención familiar y clima, que marcará una diferencia significativa en la vida de millones de estadounidenses", expresó Pelosi, en una carta dirigida a sus miembros.

"Creará millones de puestos de trabajo bien remunerados, reducirá los gastos para las familias y recortará sus impuestos, al tiempo que hará que los más ricos y las grandes empresas paguen su parte justa".

Pero la preocupación por la espiral del costo de la vida ha ensombrecido la victoria legislativa del presidente, quien recorre Estados Unidos promocionando su gigantesco plan de mejoras de carreteras y puentes.

La inflación anual subió al 6,2% el mes pasado, dando a los republicanos otro garrote con el que golpear a Biden en su intento de retomar las dos cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de mandato del próximo año.

- Un camino rocoso -

Los demócratas de la Cámara de Representantes, que no pueden permitirse el lujo de perder más de tres miembros si quieren ganar cualquier votación, están mostrando optimismo respecto a su capacidad de superar las luchas internas que enturbiaron el debate sobre "Build Back Better" durante meses.

Un puñado de demócratas centristas quería un análisis completo de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) para aclarar el precio del paquete antes de aceptar el voto.

Sin embargo, la CBO emitió un comunicado afirmando que esperaba completar ese trabajo "esta tarde", haciendo más probable la votación del jueves.

Antes de que pueda llegar al piso de la Cámara, el proyecto de ley tiene que pasar por un último aro que podría ralentizar el progreso: una garantía de un funcionario del Senado de que el texto cumple con las reglas que le permitirían avanzar desde la cámara alta con un voto de mayoría simple.

"Vamos a seguir trabajando en esta importante legislación hasta que la consigamos", prometió el líder de la mayoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, en un discurso en la sala.

Aunque la Cámara de Representantes apruebe el proyecto de ley esta semana, el camino que queda por recorrer será rocoso, puesto que el Senado propondrá nuevas redacciones y posiblemente no lo vote hasta diciembre o incluso enero.

- Frenar el gasto -

Los progresistas de ambas cámaras están impulsando un programa nacional de licencia por maternidad remunerada y una mayor expansión de las prestaciones de salud, aunque los últimos datos de inflación podrían perjudicar esos esfuerzos.

Por el otro, el senador de Virginia Occidental Joe Manchin, quien se ha posicionado como el mayor obstáculo que enfrenta la bancada demócrata para que la legislación llegue al escritorio de Biden, ha indicado que se opone a la licencia por maternidad, uno de los puntos más populares del paquete.

Además, Manchin ha defendido que los demócratas deberían frenar el gasto hasta que se controle la inflación.

"Nuestra ley 'Build Back Better' ayudará a impulsar el crecimiento económico a largo plazo a través de un mayor crecimiento de la productividad y de la mano de obra, y no añadirá presiones inflacionistas a la economía", aseguró en un comunicado la vicepresidenta, Kamala Harris, al responder a este argumento.

 

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