Presidentes centroamericanos solicitaron ayuda internacional para afrontar los estragos de Eta, de la pandemia del coronavirus y del nuevo ciclón, cuyo centro tocará tierra en el noreste de Nicaragua esta noche, según al Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés).

Iota se ubicaba a las 2100 GMT a unos 90 kilómetros al este-sureste de Puerto Cabezas, Nicaragua, y se movía hacia el oeste a 15 kilómetros por hora (km/h), soplando vientos máximos sostenidos de 260 km/h.

“Se pronostica que Iota continúe como un catastrófico huracán categoría 5 (en la escala Saffir-Simpson) cuando se aproxime a América Central esta noche y se espera un debilitamiento rápido luego que toque tierra”, dijo el NHC en un reporte.

A principios de noviembre, Eta, uno de las tormentas más poderosas que impactó Centroamérica en años, tocó tierra en Nicaragua. En los días siguientes, el ciclón avanzó por la región descargando potentes lluvias que dejaron más de 100 fallecidos, al menos 2.5 millones de afectados e infraestructura destrozada desde Panamá hasta el sur de México.

“Lo que se nos avecina es una bomba que va dejar al país y Centroamérica en una situación muy difícil”, dijo el presidente hondureño, Juan Hernández, en una reunión virtual y presencial con otros mandatarios y con el titular del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para solicitar recursos.

Alejandro Giammattei, presidente de Guatemala, también asistió al encuentro. “Venimos acá para buscar que nos apoyen los países del mundo y organismos financieros internacionales para fondos para la reconstrucción nacional”, dijo.

El NHC ha advertido que inundaciones y deslizamientos de tierra en Honduras y Nicaragua podrían empeorar por lo efectos recientes del huracán Eta, resultando en impactos significativos a potencialmente catastróficos.

Varias naciones centroamericanas aún están atendiendo a personas en albergues que no han podido volver a sus casas tras el efecto de Eta, una tormenta que dejó a millones en condiciones de inseguridad alimentaria, según un programa de las Naciones Unidas.

“A LA MANO DE DIOS”

Así, hay poblados donde el agua nunca bajó después de Eta y sus pobladores solo pueden moverse en balsas para intentar protegerse de Iota.

Autoridades de Honduras dijeron que habían evacuado a unas 80,000 personas en todo el territorio y el lunes continuaban retirando a más personas y habilitando albergues. Sin embargo, había personas en zonas costeras cuyo rescate se había complicado desde el fin de semana por falta de combustible.

Douglas Espinal, jefe del cuerpo de bomberos de Puerto Lempira, dijo que la escasez de combustible se debió a los esfuerzos de evacuación y rescate durante la tormenta anterior, la cual destruyó cultivos y mató a decenas de personas en deslizamientos de tierra e inundaciones.

Guatemala, uno de los países más golpeados por Eta, también ha efectuado evacuaciones en zonas de riesgo y autoridades de protección civil alertaron el lunes de fuertes lluvias en al menos 10 departamentos.

“Estamos a la mano de Dios”, dijo a Reuters Jaime Caal, un agricultor de 53 años, habitante de la localidad Los Amates, en el departamento guatemalteco Izabal, que se quedó cuidando su vivienda mientras niños y mujeres fueron a protegerse a un lugar seguro. “Vamos a esperar aquí al huracán, pedimos a Dios que no venga, que se vaya”, agregó.

En Nicaragua, donde autoridades aseguraron que Iota es el más peligroso huracán que se ha acercado a sus costas, cientos de personas fueron evacuados en el cabo Gracias a Dios, fronterizo con Honduras.

Mientras tanto, El Salvador declaró alerta roja mientras el gobierno anunció un monitoreo de todas las zonas, el despliegue masivo de personal y evacuaciones preventivas principalmente en zonas cercanas a cuencas de ríos, embalses, lugares aledaños a cerros y volcanes. Panamá y Costa Rica también se mantenían en alerta por Iota.

El sur de México, donde Eta provocó muertes y decenas de miles de damnificados, sobre todo en el estado Tabasco, podría resentir también los efectos de Iota, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador. “El río Usumacinta ahora es nuestra preocupación. Este río no tiene ningún control, no hay presa, está salido de cauce, hay inundación”, agregó.

La actual temporada de huracanes del Atlántico ha batido récords en el número de tormentas nombradas, que ya suman 30 tras la aparición de Iota. Algunos científicos señalan como responsable al incremento de las temperaturas oceánicas debido al cambio climático provocado por el ser humano.

Reporte de Gustavo Palencia en Tegucigalpa, Ismael López, Elida Moreno en Cuidad de Panamá, Nelson Rentería en San Salvador, Álvaro Murillo en San José y Sofía Menchú en Ciudad de Guatemala. Escrito por Abraham González y Miguel Angel Gutiérrez en Ciudad de México

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