cuatro días de reservas de combustible, el número más bajo en años, una situación que ha desatado el temor a que se produzcan interrupciones del suministro en el país asiático.

Este domingo, las autoridades de la capital india advirtieron de la posibilidad de una crisis energética.

"Hay una crisis de carbón que podría conducir a una crisis energética y paralizar todo, incluyendo la industria, pero el Gobierno central lo está negando. Si el centro no toma ninguna medida, va a haber una crisis en todo el país", dijo en una rueda de prensa el jefe adjunto de Gobierno de Nueva Delhi, Manish Sisodia.

Arvind Kejriwal, el jefe de Gobierno de Nueva Delhi, escribió ayer una carta al primer ministro indio, Narendra Modi, para exigir su intervención y "asegurar el suministro eléctrico ininterrumpido" en la capital.

Según el último informe diario sobre las existencias del carbón, publicado por la Autoridad Eléctrica Central de la India el pasado jueves, 83 de las 110 plantas eléctricas que utilizan este combustible cuentan con menos de cuatro días de reservas.

Dieciséis de ellas carecen por completo de reservas, mientras que el Gobierno impone un inventario mínimo de diez días.

Frente a la inquietud mostrada por las autoridades de Nueva Delhi, el Gobierno indio ha llamado a la calma.

"El Ministerio del Carbón asegura que hay suficiente carbón disponible en el país para hacer frente a las necesidades de las centrales eléctricas. Cualquier temor a cortes de electricidad está totalmente fuera de lugar", dijo hoy el Ministerio en un comunicado.

Según las autoridades indias, la producción india de carbón está aumentando gradualmente "y las reservas de carbón en las centrales eléctricas va a mejorar gradualmente".

La India genera casi un 70 % de su electricidad por medio del carbón, y la escasez ha hecho temer que se produzcan interrupciones del suministro de la energía similares a las experimentadas por China.

Según las autoridades, la escasez se debe a varios factores entre los que se cuenta un alza de la demanda de energía tras el parón industrial causado por el coronavirus el año pasado.

Las lluvias del monzón, que este año han durado más de lo normal, también han dificultado la extracción de carbón en las minas a cielo abierto, mientras que su alto precio en el mercado internacional ha forzado a la India a limitar las importaciones.

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