Puerto Principe, Haití, 23 de agosto 2020, - Marco se convirtió en huracán el domingo avanzando por el Golfo de México rumbo a Luisiana, mientras que la tormenta tropical Laura ya causó siete muertes a su paso por República Dominicana y Haití, y se dirigía hacia Cuba también como posible huracán.

 Sería la primera vez que hay dos huracanes de forma simultánea en el Golfo de México, según los datos disponibles desde al menos 1900, dijo Phil Klotzbach, investigador de huracanes de la Universidad Estatal de Colorado.

En Haití, una niña de 10 años murió cuando un árbol cayó sobre una casa en la ciudad costera sureña de Anse-a-Pitres, en la frontera con República Dominicana, informaron las autoridades de protección civil. El primer ministro haitiano dijo que al menos otras cuatro personas murieron durante la tormenta, y en República Dominicana, familiares dijeron a los periodistas que una madre y su hijo pequeño habían muerto después de que un muro se derrumbó sobre ellos. Cientos de miles se quedaron sin electricidad en República Dominicana.

Se emitió una alerta de huracán para el área metropolitana de Nueva Orleans, golpeada por el huracán Katrina en agosto de 2005.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) pronosticó el sábado por la noche que ambos meteoros estarán juntos en el Golfo de México el lunes: Marco azotaría Luisiana alrededor del mediodía y Laura tocaría tierra en esa misma área el miércoles. Pero aún hay muchas incertidumbres en los pronósticos para las dos tormentas.

“Es completamente posible que los volátiles cambios que se han visto en los modelos pudieran continuar”, señaló el NHC.

Personal con megáfonos exhortó a docenas de residentes en áreas propensas a inundaciones en Santo Domingo a evacuar antes de las intensas lluvias de Laura. La tormenta dejó a más de 100.000 personas sin agua en la República Dominicana el sábado por la noche, y previamente derribó árboles y provocó un apagón que afectó a más de 200.000 hogares en el vecino Puerto Rico.

Se prevé que Laura avance hacia Cuba este domingo, por lo que las autoridades de la isla activaron la Defensa Civil y decretaron diferentes alertas de oriente a occidente, por donde transitará el meteoro.

En las ciudades de Baracoa y Santiago se realizaban evacuaciones, mientras en el resto de las provincias se destupían tragantes y salidas de ríos; se acumulaban alimentos y agua, al tiempo que se preservaba infraestructura.

Autoridades en los Cayos de Florida, por los que Laura podría pasar en su camino hacia el Golfo de México, declararon el estado de emergencia y emitieron una orden de evacuación obligatoria para cualquier persona que viva en botes, en casas móviles y en camionetas para acampar. A los turistas que se hospedan en hoteles se les advirtió sobre las condiciones climatológicas peligrosas y que sopesaran modificar sus planes a partir del domingo.

El centro de huracanes informó el domingo en la tarde que el vórtice de Laura estaba a unos 80 kilómetros (50 millas) del extremo este de Cuba, tenía vientos sostenidos máximos de 95 km/h (60 mph) y avanzaba al oeste-noroeste a 33 km/h (21 mph).

Por su parte, Marcos se encontraba a unos 390 kilómetros (240 millas) al sur-sureste de la desembocadura del río Mississippi y se desplaza en dirección norte-noroeste a 20 km/h (13 mph). Tenía vientos sostenidos máximos de 120 km/h (75 mph).

Se emitieron nuevas advertencias el domingo en la mañana, incluyendo una de marejada desde Morgan City, Luisiana, a Ocean Springs, Mississippi, y una advertencia de huracán desde Morgan City a la desembocadura del río Pearl. Una advertencia de tormenta tropical incluye al Lago Pontchartrain en Luisiana, y el área metropolitana de Nueva Orleans.

Se pronosticaron marejadas de hasta 2 metros (6 pies) para partes de la costa de Luisiana y Mississippi.

El NHC descartó que las tormentas fueran a interactuar. La región enfrenta una temporada de huracanes inusualmente activa.

Se calcula que ambas tormentas generarán de 8 a 15 centímetros (de 3 a 6 pulgadas) de lluvia en las áreas por las que pasarán, amenazando con inundaciones generalizadas.

“Estamos en tiempos sin precedentes”, indicó el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, en una conferencia de prensa el sábado en la que declaró el estado de emergencia. “No solamente estamos enfrentando dos potenciales tormentas en las próximas horas, sino que también estamos lidiando con el COVID-19”.

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