Ciudad de México, 20 de diciembre 2020, - El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, planteó el domingo que una empresa de las Fuerzas Armadas sea la responsable de operar algunos tramos del Tren Maya y un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, dos de las obras insignia de su Gobierno aún en construcción.

 La administración y operación también se extendería a tres terminales aéreas en el sur del país. con ello se pretendería mantener los ingresos 'para las fuerzas armadas de manera continua y que las utilidades que generen las concesiones asignadas sirvan para garantizar la jubilación de los militares.

Lo que causa dudas es que en el Presupuesto de la Federación contempla la asignación de recursos para la operación de las fuerzas armadas en México y sin embargo ahora se les asignan obras y concesiones como si se tratara de una empresa privada con fines de lucro en donde los militares vienen siendo los beneficiarios de las ganancias que generan estas grandes obras.

El Tren Maya es una obra de unos 6 mil 300 millones de dólares que recorrerá unos mil 500 kilómetros desde la zona arqueológica de Palenque, en el estado Chiapas, hasta la turística Cancún, en Quintana Roo.

“Estamos pensando que de Tulum hasta Palenque, que son tres tamos del tren, más el aeropuerto de Tulum, el aeropuerto de Chetumal, el aeropuerto de Palenque y el aeropuerto Felipe Ángeles de la Ciudad de México se maneje en una empresa que dependa de las Fuerzas Armadas”, dijo el mandatario durante una gira por esa región del país.

López Obrador añadió que las utilidades de la empresa se destinarían a pagar las pensiones y jubilaciones de miembros del Ejército y de la Marina. La medida serviría también para garantizar la seguridad en la región, dijo.

“Tenemos que proteger esta obra para que no haya la tentación de privatizarla y qué mejor que dejársela a las Fuerzas Armadas”, añadió el gobernante.

El Gobierno proyecta que el Tren Maya comience a operar entre 2023 y 2024, mientras que el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México está planeado que inicie operaciones en marzo de 2022.

La construcción del tren ha recibido críticas por parte de ambientalistas y del EZLN, un movimiento indígena en la selva de Chiapas, quienes consideran que la obra acarreará la destrucción de la naturaleza y de los pueblos originarios, algo que el Gobierno ha negado.

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